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EL CIELO RESPONDE

Primera Parte

Prologo

El mundo espiritual y angélico

Jorge Olguin

 

Prólogo

Este libro fue logrado merced a que el universo funciona sobre la base de la necesidad de saber y que cuando preguntamos se nos responde. Y esto es simplemente lo que hemos hecho:  preguntar.

 
   

Preguntar es siempre un buscar, un abrirnos de nuestra parte. Y cuando nos abrimos nos preparamos a recibir. El verdadero preguntar surge del profundo deseo de saber, de la voluntad de escuchar y recibir.

Estar con los espíritus o con los ángeles no es sentarse en una habitación a oscuras, con música misteriosa, una bola de cristal y velas parpadeantes. Simplemente es conversación. Éste es todo el misterio: conversación, tal cual la sostenemos cotidianamente con nuestros buenos amigos o allegados.  

Al hablar con los ángeles o los espíritus, con nuestras propias almas o las de otros, encarnados o no, expandimos nuestra capacidad de crecimiento y transformación... y nos acercamos más aún a nuestro destino.

Vincularse con ellos, a través de la propia mediumnidad o de la de otros,  es el paso siguiente en nuestra evolución como especie de seres conscientes.

La mediumnidad es la manifestación característica del espíritu inmortal y no el fruto de sensibilidades o anomalías del sistema nervioso. Es una facultad que en su percepción psíquica se engrandece en la misma medida en que evoluciona y se moraliza el espíritu del hombre.

Su expresión más elevada fue cuando el Maestro Jesús cedió su cuerpo para dar cabida a la Energía Crística.

La mediumnidad es un recurso que faculta el intercambio entre los “vivos” de la tierra y los “muertos” del otro lado, y sirve como puente o ligazón para que Altas Entidades Espirituales, como Cristo (actual Logos Dimensional), Jesús (actual Logos Solar), Johnakan-Ur-el (Juan Zebedeo, el discípulo amado y alma gemela de Jesús), Buddha,   Saint  Germain,   Kahlil  Gibrán,  Confucio,  Sócrates,  Allan  Kardec,  etc., presten con sus oportunos mensajes un valioso servicio a la humanidad.

Esta aseveración pretende disipar el error muy común de creer que los líderes espirituales, después de abandonar el cuerpo físico, se desentienden totalmente de la suerte de aquellos discípulos o seguidores que guiaron en la tierra.

La mediumnidad es un fenómeno resultante de la hipersensibilidad psíquica que en el presente surge entre los hombres, en concomitancia con el fin de la Era de la Materia y el umbral de la Era del Espíritu, etapa en la que los seres humanos se verán impulsados, como un imperativo determinado por la evolución del planeta, hacia el estudio y cultivo de los bienes de la Vida Eterna.

Debe tenerse en cuenta que aunque muchos movimientos filosóficos o espiritualistas no utilicen la palabra “médium” (para distinguirlos, quizás, del tan cuestionado espiritismo), sus mediadores no dejan de encuadrarse en la técnica sideral de la manifestación mediúmnica cuando captan los mensajes directamente de sus maestros o por vía de la intuición, como lo hacía hace dos mil años Jesús, por ejemplo, o más recientemente Ron Hubbard, fundador de Dianética y Cienciología.

En estas circunstancias se encontraban también como médium el reverendo G. Vale Owen, protestante, cuando recibía los mensajes mediúmnicos de su progenitora en la sacristía de su Iglesia, y Alice A. Bailey, que psicografiaba en el ambiente iniciático las orientaciones del Maestro Tibetano.

Eran médium, asimismo, la fundadora de la Sociedad Teosófica Helena P. Blavatsky y también muchos de sus afiliados, como el obispo anglicano Leadbeater y Geoffrey Hodson. Los profetas eran médium poderosos (Jonás, Isaías, Jeremías, Ezequiel y muchos otros). En la esfera católica eran también efectivos médium Santa Teresita, Antonio de Padua, Don Bosco y Vicente de Paúl, por citar solamente a algunos.

Más allá, entonces, de cualquier denominación o interpretación dada a este tipo de manifestaciones por las instituciones filosóficas o espiritualistas (“gracia”, “milagro”, “don profético”, etc.), todas son, en esencia, fenómenos mediúmnicos.

En el libro de Alice A. Bailey Tratado de los Siete Rayos, editado en 1936, en la pág. 154 se lee: “Con el tiempo se establecerá comunicación, por medio de la radio, con aquellos que han pasado al más allá, y esto se convertirá en una verdadera ciencia”.

Y en la pág. 155 se dice: “En las próximas décadas la ciencia penetrará más hondamente en el reino de lo intangible y trabajará con médium y aparatos hasta ahora desconocidos. Se descubrirán los medios que facilitarán el contacto con los que actúan fuera del cuerpo físico, y un grupo de médium operará como intermediario para un número de científicos que están en el más allá y aquellos que aún tienen cuerpo físico”.

Este tiempo profetizado es ahora.

EL AUTOR

 

 
 
 
 

 
 

 
         
         
       
       
       
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