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El amor es el arquitecto del universo
Hesíodo

 

¿Qué se puede decir del beso? Es la manifestación universal del cariño que se profesan dos personas. Pero ¿realmente le prestamos la atención que se le debe? En esta era de prisas y estrés muchas veces se usa el beso de manera rápida y mecánica sin aprovechar todo el sentimentalismo, emotividad y espiritualidad que puede despertar en nosotros.

Un sólo beso puede despertar en nosotros el verdadero amor, el amor divino. Puede conectarnos con las esferas más elevadas de Dios. Para eso se nos lo ha dado. Un beso dado con amor enciende toda la luz que hay en el interior de los seres humanos, recuerda lo hermoso que es quererse y lo inútil que es odiarse.

El auténtico paraíso ya no está en el cielo:
se encuentra en la boca de la mujer amada

Théophile Gautier



Cuando besas a tu pareja estás besando a Dios y eso siempre será recompensado con grandes milagros, por eso no debes tomarte la entrega de tus labios a la ligera.

Debe ser un acto milagroso en el que se integren todas las partes de ti. En un beso debe haber un equilibrio perfecto entre la estimulación física, los pensamientos y el espíritu. Un beso no debe descuidar ninguna de estas tres vitales partes.

Para la estimulación física utiliza todo el potencial que se esconde en tus labios. Primero relaja todo tu cuerpo, especialmente los músculos de la cara. Tómate todo el tiempo que necesites para relajar tus pómulos, mandíbula y labios. Deja que sean ellos los que te guíen a ti.
 
Amo el trozo de tierra que tú eres,
porque de las praderas planetarias
otra estrella no tengo. Tú repites
la multiplicación del universo.

Tus anchos ojos son la luz que tengo
de las constelaciones derrotadas,
tu piel palpita como los caminos
que recorre en la lluvia el meteoro.

De tanta luna fueron para mí tus caderas,
de todo el sol tu boca profunda y su delicia,
de tanta luz ardiente como miel en la sombra.

Tu corazón quemado por largos rayos rojos,
y así recorro el fuego de tu forma besándote,
pequeña y planetaria, paloma y geografía.

Pablo Neruda

Después acércalos muy despacio a los dulces labios de tu pareja y presta mucha atención al contacto físico. Siente el calor que desprendéis, la dulzura y sensualidad del beso que os estáis dando. Pero no os presiones, no hagáis movimientos bruscos. Disfrutad del mero contacto.

Llega el momento de integrar positivamente a tu mente.

El beso es al amor lo que el rayo al trueno
Proverbio español

Nuestros pensamientos no deben estar en nada que no sea lo que estamos haciendo. Aleja todas las ideas tan típicas de ponerte a pensar en lo que te queda por hacer en el día de hoy, los problemas que tienes, lo que hiciste estos días, lo que quieres decirle a alguien, etc. No permitas que tu mente se aleje del gran momento que estás viviendo, si no quieres perder la ocasión de alcanzar a Dios.

Los invisibles átomos del aire
en derredor palpitan y se inflaman
el cielo se deshace en rayos de oro
la tierra se estremece alborozada
oigo flotando en olas de armonía
rumor de besos y batir de alas,
mis párpados se cierran... ¿Qué sucede?
¿Dime?... ¡Silencio!... ¿Es el amor que pasa?

Gustavo A. Becquer

  Mientras estás besando acude a pensamientos hermosos sobre tu pareja. Piensa lo hermosa que es. Lo bien que te sientes cuando estás con ella, cómo te hace sentir. Recurre a la emotividad a través de bellos pensamientos de fundirte con ella en un todo, recuerda todos los buenos momentos que pasáis juntos, los viajes, los proyectos, el romanticismo. Ten presente su sonrisa y sobre todo no apartes de tu mente las profundas palabras TE AMO, e interiorízalas al máximo dentro de ti.
   

El amor es un espíritu dentro de dos formas
Percy Shelley


Ahora le toca el turno al espíritu. La fogosidad y divinidad de vuestros espíritus deben salir a flote en vuestro encuentro. Toda vuestra divinidad debe dejarse notar en la dulzura y pasión de lo que estáis haciendo. Para ello sentid cómo late vuestro corazón y cómo una luz inmensa comienza a formarse en el pecho. Una luz divina, hermosa, llena de ternura y pasión.

Imaginad como esa luz penetrante que hace sentiros como si el corazón quisiera salirse del pecho, va subiendo a través del cuello e ilumina toda vuestra cara y vuestra mente. Siente como esa luz intensa se desliza suavemente hacia tus labios y se entrecruza con la luz que emite tu pareja. Allí es el punto de encuentro de vuestro amor, de vuestra divinidad. Saboread esa luz y sentid que formáis parte del todo. Sentid que brilláis con el beso, que no hay cabida para otro pensamiento más que el de amar con todas las células y partículas de tu ser.
El amor es el ala veloz que Dios ha dado al alma para que vuele al Cielo
Miguel Ángel Buonacroiti

 

 
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