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TUS ZONAS MÁGICAS

 

Segunda Parte

 

7- LA REALIDAD MÁGICA Y TU SALUD FISICA

Dr. WAYNE W. DYER

 


LA REALIDAD MÁGICA Y TU SALUD FÍSICA

Nuestros cuerpos son nuestros jardines, y de ellos nuestra voluntad el jardinero. WILLIAM SHAKESPEARE

Este libro hace hincapié en tu capacidad única para crear realidad mágica en tu vida. La premisa central es el hecho de que nos convertimos en aquello que pensamos durante todo el día y de que esos días se convierten
en nuestra vida.

 
   

Yo soy de la creencia de que las limitaciones fí sicas de tu cuerpo te han sido enseñadas. Se te ha enseñado
lo que éste puede hacer y cómo, con qué frecuencia se pone enfermo o es dañado, en qué medida es difícil cons ervar una salud perfecta, cuándo aproximadamente va a morir y qué enfermedades y adicciones puede o
no superar. Se te ha somet1do a lo que constituye un adoctrinamiento sobre tus propios límites en tanto que ser físico. Este capítulo te ayudará a desprenderte de casi todo lo que se te ha enseñado, ya que para entrar
en el jardín mágico de los milagros hay que incidir en el desarrollo de una conciencia de la posibilidad en lugar
de una conciencia de la imposibilidad. Para crear los milagros que buscas en tu cuerpo físico deberás seguir algunas estrategias nuevas.

No voy a hablar de qué alimentos debes comer, qué programa de ejercicio debes adoptar, qué información sobre dietética debes tener en cuenta, cuánto debes descansar, qué vitaminas y minerales debes utilizar, etcétera. No menosprecio la importancia de estas cosas, al contrario. Presto gran atención a todas ellas, y tú también deberías hacerlo. Evidentemente, tú sabes que las verduras te sientan mejor que los caramelitos. No es preciso que te digan que es mejor hacer ejercicio que estar tendido todo el día en el sofá si quieres alcanzar una salud y beneficios físicos óptimos.  

Sabes que una alimentación adecuada supone comer más fruta y menos grasas y azúcares, y beber agua en abundancia.
Si neces itas saber más acerca de la nutrición adecuada, el ejercicio y los programas o dietas de salud más adecuados, podrás encontrar muchos y excelentes libros en la biblioteca o librería locales. Personalmente, mis favoritos son Perfect Healtb y Unconditional Lífe, del doctor Deepak Chopra, y Fit for Lífe, de Harvey y Marilyn Diamond.
Y sin embargo, ¿cómo es que, disponiendo de tantísima información, muchos de nosotros estamos atrapados por las limitaciones físicas, y por qué son tan pocos los que alcanzan una salud física óptima? Es en esta área donde he decidido dirigirme direc tamente a ti.
Yo sé que tú eres ya un milagro físico a la espera de salir a la luz. Estoy totalmente convencido de que puedes tenerlo todo por lo que a tu cuerpo físico se refiere y de que no tienes por qué conocer las limitaciones que caracterizan tu modo de vida. También sé que tú sabes lo que debes hacer al res pecto. No necesitas otro libro de dietética ni otro vídeo de ejercicios.
Lo que necesitas es la capacidad de trasladar lo que tu mente ya sabe a la realidad física. Y esto se logra
mediante una concordancia con los principios expuestos en la primera parte de este libro. Ha llegado el momento de que hablemos concretamente de tu cuerpo físico y de que te pongas en marcha por el camino de los milagros en tu salud y en tus logros físicos.

DEFINICION DE TU MILAGRO
Al abordar el tema de la realidad mágica para ti en tanto que ejemplar físico de perfección, ten en cuenta en primer lugar el cuerpo en el que apareciste. No vas a pedir medir un metro noventa cuando elegiste aparecer aquí en un cuerpo de un metro sesenta. Lo que quieres no es ese cuerpo de un metro noventa de estatura, y lo sabes. ¡Quizá la próxima vez!
Por ahora, al considerar qué es lo que constituiría un auténtico milagro para ti en relación con tu ser físico,
pregúntate simplemente aquello que para ti reviste verdadera importancia. ¿Qué aspecto te gustaría en realidad que tuviera tu cuerpo? ¿Qué te gustaría, desde un punto de vista realista, que tu cuerpo fuera capaz
de lograr? ¿Qué venenos querrías ver desaparecer para siempre de tu cuerpo? ¿Qué curaciones te gustaría ver realizadas para poder vivir en verdad el milagro?
Después de hacerte estas preguntas, prueba el siguiente y terrible ejercicio. Permanece en pie delante de un
gran espejo y cierra los ojos. Imagina ahora exactamente qué es lo que te gustaría que este cuerpo físico fuera capaz de lograr, qué aspecto te gus taría que tuviera, hasta qué punto te gustaría verlo sano y libre de adicciones. Sin abrir los ojos, implanta firmemente esta visión en tu conciencia. Ahora, abre los ojos y mira con atención el cuerpo que tú has creado. Sí, digo que tú has creado. ¿Sabes que eres capaz de hacer realidad tu visión interior, o dudas de ello?
Si eres como la mayoría de personas, dudarás de tu capacidad para crear tu milagro. Casi todas las
personas con las que he hablado acerca de esta cues tión de los milagros y de su cuerpo físico la defi nen en tanto que realización de un sueño que para ellos está remotamente dentro del reino de la posibilidad, pero que, llegado el momento, creen imposible.
Cuando te dediques a la tarea de examinar qué es lo que constituiría un milagro para tu vida en esta área,
haz que esta idea ocupe el primer lugar en tu mente: CUALQUIER COSA QUE HAYA SIDO LOGRADA POR CUALQUIER OTRO SER HUMANO EN EL REINO FISICO ESTÁ DENTRO DEL CAMPO DE LA POSIBILIDAD. Esto sirve para recordarnos que la ley universal que permitió la aparición de un milagro en un ser humano y en un momento determinado no ha sido revocada. No temas imaginar para ti algo que jamás haya sido logrado, aun cuando en este momento no tengas confianza en ser capaz de hacerlo realidad en el cuerpo que ocupas en la actualidad. (¡De acuerdo con esto, tendrías que transformar tu cuerpo para hacer que sucediera!) En este punto, permítete simplemente imaginar qué es lo que constituiría una realidad mágica para
ti y haz que esto ocupe un lugar destacado en tu mente.
La definición de tu milagro constituye el primer paso para convertirlo en tu realidad. Quizá sea el de hacer que tu cuerpo tenga el aspecto y dé la sensación que tuvo y dio en otro tiempo, aun cuando hayas perdido esa sensación mágica y no lo hayas visto así desde hace mucho. Quizá tenga relación con una enfermedad que te gustaría eliminar de tu cuerpo pero de cuya curación por ti mismo dudas. Quizás esté en la superación de una adicción o de una serie de adicciones a sustancias tóxicas que han venido dominando tu vida. Quizá te gustaría completar un triatlón, correr dos kilómetros, atravesar a nado el lago o cualquier cosa que siempre haya parecido estar fuera de tu alcance.
Yo no te pido que atravieses andando el lago, que vueles por encima de las copas de los árboles ni que cambies la forma de tu nariz con el pensamiento mágico. Lo que te pido es sólo que tengas muy claro en tu mente qué es lo que constituiría un milagro para ti, y sólo para ti. Crea en tu mente esta visión y, por unos minutos mientras lees este capítulo, deja a un lado tu incredulidad y tu escepticismo y permítete realizar este viaje hacia la realidad mágica.
Recuerda que tu cuerpo no es más que el envoltorio físico que alberga la parte invisible de tu ser que
llamamos tu alma o tu yo interior. El modo en que funcione ese cuerpo, su estado relativo de salud y todas tus capacidades surgen de la mente. Según pienses, así serás. Así, consideremos qué es lo que necesitas hacer con tu mente a fin de crear una realidad mágica en el reino de tu cuerpo físico.

COMO CONVERTIRSE EN UN ALUMNO DISPUESTO
¿Recuerdas el antiguo proverbio zen que yo citaba al comienzo de este libro? «Cuando el alumno esté preparado, aparecerá el maestro.» Si deseas ver una transformación milagrosa de todo tu ser fí sico, un cambio
a una salud y a logros supremos que en otro tiempo creías imposibles, debes hacer que tu mundo interior, ese
yo invisible que llamamos tu mente, pase del estado de «desear que fuera así» a una intención de disposición
a prestar atención a cualquier cosa que te encuentres y que pueda serte útil en tu empeño.

Pasa a ser un estudiante de tu cuerpo físico. Decide mentalmente que, a pesar de la salud o de las capacidades físicas actuales, eres ya un milagro. Estás en posesión de un cuerpo dotado del fluir universal de
la vida. El solo hecho de poder contemplar un estado tan apasionante es ya en sí un milagro. Podrías ser una piedra., un bloque de cemento o una tomatera y, sin embargo, estás lleno de algo que te permite respirar, tocar, gustar, ver y contemplar y estar vivo en el universo.
Si te comprometes a ver tu yo físico con asombro, maravillado, y eres capaz de saber en lo más profundo de
tu ser que el deseo de tu yo invisible es el de que el cuerpo en que habita sea lo más sano posible, serás un alumno preparado. Sin embargo, si en realidad sólo te engañas a ti mismo al pensar así y, en algún lugar de ese yo invisible que ocupa tu cuerpo, estás lleno de dudas y dices: «Me gustaría llevar al máximo mi forma física y conocer esta realidad mágica, pero sé que no podré conseguirlo porque nunca he podido ant es y, básicamente, soy débil y voy a ceder a la menor tentación que se presente», entonces no eres un alumno preparado. Por el contrario, tienes mucho que hacer en ese reino invisible que es tu misma esencia aquí en el mundo material. Supongamos que esa duda acuciante sigue ahí y que estás en posición de desear experimentar la realidad mágica en el cuerpo físico que ocupas pero abrigas serias dudas acerca de tu capacidad para ello. ¿Qué ocurrirá si éste es tu caso? (un caso en realidad muy frecuente).
La respuesta está en este proverbio zen: «Cuando el alumno esté preparado, aparecerá el maestro». Tu duda mental es garantía de que no vas a recibir la guía ni la asistencia que necesitas. Dicho de otro modo, te has negado a permitir la aparición de los maestros que pueden ayudarte en este empeño. No es que los maestros no estén ahí o no estén dispuestos a ayudarte. Lo que ocurre es que eres incapaz de permitirles venir
en tu ayuda. Tus dudas mentales, esas ideas que dirigen la máquina que llamamos tu cuerpo, alejan la realidad
mágica. Si esto es lo que creías, estarás sustituyendo la realidad mágica por tragedia real. No lo dudes, tú creas la ausencía de realidad mágica con intenciones que ponen en duda tus capacidades. Las herramientas que has utilizado para crear tu yo físico son tus pensamientos, tanto aquellos que se te han impuesto como aquellos que has decidido como tu modo de procesar tu universo. Yo presumo que tu talante es todavía el del hombre que duda ya que, de otro modo, habrías experimentado ya esa realidad mágica de la salud perfecta. A
ti te corresponde examinar el modo de darles la vuelta a esas ideas a fin de tener la oportunidad de crear
realidad mágica en tu ser físico.
La doctora Elisabeth KübIer-Ross, en un pasaje de Healers on Healing, explica cómo tuvo que recha zar algunas de las cosas que se le habían enseñado a lo largo de su carrera:

En uno de mis talleres, un hombre enorme que debía de pesar unos ciento cincuenta kilos fue repentina e inesperadamente presa de una intensa ira homicida. Vi que debía salvar a una mujer que estaba demasiado cerca de él. Di un paso adelante y la aparté pero, al hacerlo, el hombre me golpeó los dedos de los pies desnudos con toda su fuerza con una manguera de goma (que, según la propaganda, servía para aplacar la ira) y me los aplastó.
No pude evitar centrarme en el dolor. Me envolví el dedo gordo del pie con la mano y, sin hacer caso del
dolor, concentré toda mi energía en aquel hombre enfurecido para empujarlo aún más a desfogar su ira a fin de que la llevara al máximo y se le pasara. De repente, se le pasó y el grupo quedó a salvo.
Yo me preguntaba por qué estaba sentada en una posición tan extraña, tirando de mi rodilla derecha y sosteniéndome el dedo gordo. Al recordar lo ocurrido, aparté la mano para mirarme el dedo esperando lo peor. Con gran sorpresa por mi parte, vi que no había señales de herida. Ésta se había curado al instante.
He vivido otras experiencias de curaciones físicas espontáneas en situaciones de emergencia. En todos los
casos, la razón por la que pude curarme fue que no tuve tiempo para pensar. Como médico, me han enseñado
a creer que estas curaciones instantáneas son imposibles. Pero ocurre que en las emergencias, cuando debemos concentrarnos totalmente en la situación y no tenemos tiempo para pensar, no bloqueamos nuestro potencial innato para la autocuración, potencial que, en mi opinión, poseemos todos. Si desarrolláramos una mayor confianza y fe en nuestra propia capacidad curativa interior, las curaciones físicas espontáneas se producirían con mayor frecuencia.
Si bien este pasaje se centra en la curación física, las conclusiones de la doctora Kübler-Ross son aplicables
a todos los aspectos de nuestro bienestar.
Si eres un alumno que está realmente dispuesto a es tar preparado, asumirás la responsabilidad por todo cuanto has creado. El estado de salud relativo de tu cuerpo, tu atractivo físico, las adicciones o los hábitos nocivos que sirven para impedirte experimentar una salud perfecta: éstas son las consecuencias de tus intenciones a lo largo de una vida. El primer paso consistirá en aceptar la responsabilidad total por todo esto. Luego, examina de nuevo el modo en que has utilizado tu mente hasta llegar a crear el cuerpo físico que alberga tu alma en este glorioso viaje espiritual de nuestra condición humana.
A fin de eliminar esa fastidiosa duda y trascender ese viejo modo de pensar y de crear tu cuerpo físico,
observa con toda honradez su funcionamiento y a continuación comprométete a un periodo de prueba con vistas al cambio. Una vez hayas implantado firmemente un nuevo modo de procesar la creación de tu vida física empezarán a presentarse tus maestros como lo han hecho siempre, sólo que ahora estarás en condiciones de aceptar la ayuda que puedan prestarte.

SIETE PASOS PARA MANIFESTAR REALIDAD MÁGICA EN TU SER FISICO

Puedes aprender a desarrollar una mayor confianza y fe en la capacidad de tu cuerpo para curarse y permanecer sano. ¿Cómo? Empieza por pasar revista a las siete creencias para alcanzar la realidad mágica que ofrezco en el capítulo 1, aplicadas a tu propio cuerpo físico.

1. Reconoce la existencia de una fuerza vital invisible en tu interior.
¿Te has dado cuenta de la todopoderosa fuerza vital invisible que hay dentro de ti? Aun cuando nunca puedas experimentarla con tus cinco sentidos, aprende a utilizarla cuando intentes comprender el funcionamiento físico de tu cuerpo. Cuando establezcas contacto con esta fuerza vital de una manera positiva y llena de fe empezarás automáticamente a actuar de acuerdo con lo que esa fuerza interior te dicte. Por ejemplo, si te has convencido a ti mismo de que eres incapaz de tener una buena forma física, de que eres incapaz de realizar ciertas tareas como son el nadar o el correr largas distancias o de que eres enfermizo e incapaz de trascender las enfermedades que aquejan a tu familia, ésta será la dirección que habrá tomado tu cuerpo. Probablemente otros te han enseñado a creer en tales afirmaciones y a ti no se te ocurre otra cosa. Cada día miras tu cuerpo, ves un cuerpo fofo o débil y te dices a ti mismo lo desgraciado que has sido al haber heredado unos huesos grandes o genes que no te permiten tener buena salud. Luego, la fuerza vital que está siempre presente en ti actúa reforzando tus pensamientos.
A fin de ser un alumno preparado, empieza por reexaminar esas voces interiores y, cuando menos, empieza
a desafiarlas con fuerza. Del mismo modo que la doctora KübIer-Ross tomó conciencia de la increíble capacidad del cuerpo para curarse a sí mismo instant áneamente, deberás tú también convencerte, al menos mentalmente, del poder de tu cuerpo para curarse y reforzarse.

2. Debes saber que tus pensamientos tienen su origen en ti.
Líbrate de la creencia de que no controlas tu cuerpo. Shakespeare, en la cita que incluyo al comienzo de este capítulo, hacía referencia a nuestra «voluntad». Sí, tu voluntad es el Jardinero que atiende el jardín que llamas
tu cuerpo. Esa voluntad es totalmente invisible y, sin embargo, tiene su origen en ti y sólo en ti. Permítete a ti mismo utilizar esa voluntad invisible de tal modo que abra tu mundo físico a lo que parecía imposible. Sepas que tus pensamientos tienen su origen en ti y que controlan todas tus experiencias físicas. Aunque quizá no puedas crear un físico de atlet a de categoría mundial que te consiga una medalla de oro olímpica sí tienes la capacidad de ser grandioso, divinamente sano y capaz dentro del cuerpo que ocupas.
Si en verdad tienes fe y actúas a fin de curar tu cuerpo de enfermedades y estados que creías más allá de tu
control, descubrirás la realidad mágica. Pero la disposición a utilizar la confianza y el conocimiento sólo te llegarán a través de tu pensamiento. Y cuando poseas ese conocimiento, creas en él y acudas a él a menudo
en el modo que yo sugiero aquí no podrás volver a dudar.
3. Toma conciencia de que no hay límites.
Empieza por reforzar dentro de tu mente la confianza en que no existen dentro del mundo físico límites para que consigas realidad mágica en tu vida. No hay nada que te impida convertir tu enfermedad en buena salud.
¡Nada! Si cuando lees estas líneas te dices: «Se equivoca, no sabe cuál es mi es tado», eso será lo que utilizarás en la creación de tu cuerpo físico a medida que sigas leyendo. Tus límites serán aquello que defiendes y en lo que crees, y sólo podrás actuar según tu pensamiento, aun en la creación del cuerpo físico que ocupas. Este cuerpo está en constante recreación, en todos y cada uno de los momentos de tu vida. Las herramientas para su recreación y para la reproduc ción de las nuevas células que van a sustituir a las viejas están dentro de tu yo invisible, de tu mente. Te diga lo que te diga un equipo médico, sea lo que fuere que experimentas a través de la adicción a sustancias tales como la nicotina, la cafeína o el alcohol, sea cual fuere
el desorden alimentarlo al que tan religiosamente te aferras, todas estas condiciones de tu cuerpo, todas ellas,
pueden ser invertidas de manera milagrosa. Pero sólo si sabes y comprendes que las limitaciones que vives son cons ecuencia de un pensamiento y de una fe limitados. Lo menos que puedes hacer, en lugar de seguir aferrado a tus limitaciones, es dar la vuelta al modo en que vas a procesar tus ideas en relación con tu cuerpo.
Es posible, sólo posible, que esas limitaciones físicas que conoces y experimentas sean consecuencia de tu
pensamiento.
A medida que te vayas librando de tu pensamiento limitado, los maestros que durante largo tiempo han estado ausentes de tu vida empezarán a aparecer y a guiarte en el camino hacia los milagros. Pero recuerda que el pensar que has de tener limitaciones equivale a poner delante de ti una barricada que no permitirá la aparición en tu vida de esos maestros.
4. Debes saber que tu vida tiene un propósito.
Es muy probable que tu cuerpo físico haya estado tan carente de propósito como tu yo no físico.
Todo en esta Tierra tiene un propósito, incluida tu llegada aquí como ser humano. Todo forma parte de la perfección de este universo inexplicablemente divino y perfecto. Debes dar también un propósito a tu cuerpo.
La pregunta «¿Qué me enseña esto?» debes ahora aplicarla a tu yo físico. Procura de manera seria des - cubrir la lección que hay en tu incapacidad para lograr ciertas tareas, en el descalabro físico que estás experimentando o en la adicción a sustancias de la que eres objeto. Podrás entonces pasar de centrarte en el sufrimiento a aprender cuanto puedas de tus enfermedades, tus accidentes o tus adicciones. ¿Recuerdas este método? Lo he descrito en el capítulo 1 como camino de iluminación a través de los resultados. Es el camino que antecede al del propósito. Primero viene el sufrimiento, luego los resultados y, en tercer lugar, el propósito. Cuando tienes un propósito no necesitas ya centrarte en la lección porque sabes que tu vida entera es para dary servir y ofrecer a los demás. Cuando sepas de verdad que tu vida tiene una misión grandiosa y heroica te habrás puesto del lado del ser espiritual con experiencia humana temporal. En consecuencia, para realizar tu misión y ser fiel a tu propósito, proporcionarás automáticamente a tu cuerpo el máximo de estímulo y amor que puedas reunir con vistas a la realización de tu propósito.
Verás que deseas hacer ejercicio con frecuencia, y lo harás con amor y apreciando la perfección re-
presentada en tu cuerpo. Acariciarás tu cuerpo físico en tanto que vehículo que alberga tu alma y te asombrarás ante su perfección y su belleza. En ningún momento lo juzgarás ni tendrás pensamientos malsanos al respecto, porque sabrás en tu corazón que tu propósito es de amar y servir y esto significa tener pensamientos armoniosos y generosos hacia todos y todo, incluido tu cuerpo. Cuando te pongas del lado de tu propósito, lo mismo hará tu cuerpo.
Será para ti un gozo alimentarlo adecuadamente, eliminar las sustancias nocivas, curarlo de manera natural y
apreciar su perfección. ¡Tu vida tiene un propósito! No olvides estas palabras, tan importantes. Cuando sepas esto y actúes y vivas cada día de acuerdo con ello, los maestros empezarán a aparecer con regularidad y a guiarte hacia la realidad mágica en tu ser físico.
5. Supera la debilidad dejándola atrás.
Empieza a acostumbrarte a dejar atrás los hábitos autodestructivos en lugar de intentar vencerlos mediante
el pensamiento o la manipulación. Te sorprenderá la rapidez con que eres capaz de abandonar hábitos negativos cuando te pones en concordancia con tu yo espiritual. Es como atravesar una verja que lleva a un jardín de salud y felicidad. Lo que parece tan difícil cuando piensas en función de las limitaciones, es ahora milagrosamente fácil de conseguir. Cuando dejes atrás tus viejos modos de pensar, atrás quedarán también tus viejos modos de ser.
Yo quedé asombrado al descubrir con qué facilidad dejaba la nicotina y la cafeína. Cuando supe sin condiciones que no deseaba ya que estos venenos entraran en mi cuerpo y cuando creí que dejarlos no tenía por qué ser difícil, me liberé fácilmente de estas sustancias. En conjunto, ¡procesé lo que yo pensaba acerca de las adicciones! Cuando creí en mí mismo y vi en mi alma y en mi cuerpo algo divino y precioso, me convertí automáticamente en un ser capaz de crear el milagro de poner fin a mis adicciones. Y, créeme, pasar de ser una persona que fumaba en cantidad y consumía litros de bebidas excitantes al día a ser una persona libre de
tales sus tancias, resultaba maravilloso.
He tenido ante mí tentaciones innumerables veces, pero en ningún caso me he sentido tentado. He dejado atrás esa parte de mi vida y debo esforzarme mucho por recordarla y creer que en un tiempo fui adicto a tales sustancias.
Son conductas que quedan en el pasado. Regresar a ellas es exactamente igual de imposible que volver a
andar a gatas cuando sabemos caminar. Dejarás atrás esos impedimentos a tu viaje de manera automática cuando decidas recorrer los pasos que aquí te indico.
6. Examina aquello que crees imposible y luego cambia tus creencias.
Si, por ejemplo, crees que el cáncer es incurable, deberás saber que esta posición tuya carece de verdad. Si
te consideras relegado a una vida de adicción, enfermedad o malestar, reexaminarás esa creencia y empezarás a aplicar en su lugar el pensamiento mágico.
Las palabras «Es imposible» simbolizan pensamientos. La idea de imposibilidad no constituye una realidad separada de nuestros pensamientos. En un sentido técnico, en el pensamiento, que no tiene dimensiones ni forma, nada es imposible. Verás que tu cuerpo, que ante ti parece una masa sólida, es al examinarlo más atentamente un espacio vacío, o conciencia. De hecho, hemos visto ya que el espacio vacío domina toda materia y, cuanto más potente es el microscopio, mejor podemos ver que, de aquí al infinito, la materia se compone de espacio vacío. Y recordarás, como lo describía en palabras poéticas Robert Frost: «El secreto que está en el centro y sabe».
En el curso de tu vida, no olvides que todas las células del universo, incluidas las de tu cuerpo, están formadas por una fuerza invisible. Olvida el modo en que se pronuncia su nombre o cómo se escribe, olvida la etiqueta. Sepas que está ahí y que nada es imposible en esa dimensión, incluida tu capacidad para utilizar esa fuerza vital y hacer de tu vida en un sentido físico cuanto desees que ésta sea. Los milagros sólo podrán tener lugar cuando te hayas librado de ese concepto de lo imposible y te permitas experimentar la magia de creer.
7. Ve más allá de la lógica.
Deja de apoyarte con tanta fuerza en tu mente racional como guía. La mente racional nos hace jugarretas y nos engaña. No podemos explicar de manera lógica nuestra mente, dónde está situada, dónde estaba antes de que apareciéramos aquí en esta forma ni a dónde va cuando nos vamos nosotros.
Hay una larga lista de cosas que desafían la ex plicación racional. ¿Qué es un pensamiento? ¿Cómo se relacionan entre sí los pensamientos? ¿Cómo pueden saber las madres lo que piensan sus bebés? ¿Qué es lo que permite a los gansos volar en formación sin haber sido preparados para ello? ¿Cómo puede un salmón volver a su lugar de cría? El hecho de que un corazón empiece a latir en el útero de la madre a las seis o siete semanas de la concepción es un total misterio para los más grandes científicos racionalistas del planeta. Si ni siquiera podemos iniciar una explicación de qué es la vida, y mucho menos de por qué pensamos, ¿por qué hemos de apoyarnos con tanta fuerza en ese aspecto racional y cerebral de nuestra condición humana en cuanto a lo que podemos o no lograr?
Todas y cada una de las células de tu cuerpo contienen la fuerza energética del universo en ellas. En lugar
de percibirte a ti mismo como un ser humano en la inmensidad del universo, intenta hacer lo contrario. Intenta
imaginar que el mundo está dentro de ti. El mundo y toda su magia están presentes y a tu alcance en cada una
de las células de tu cuerpo. Si intentas explicar los milagros a través de la lógica y el análisis racional, verás que pronto vuelves a pensar en la imposibilidad de todo esto. Quedarás atrapado en tus vicios esquemas, impotente y sin esperanza ni posibilidades a las que recurrir.
Permítete el lujo de creer en la divinidad de tu propia alma. Permítete saber que cada uno de tus
pensamientos constituye un milagro que no puede ser explicado mediante un discurso lógico y científico. Sabe que tú, cuerpo y alma, eres un milagro y que nada de lo que puedas imaginar en tu mente es imposible. Incluso
la creación de la vida misma procede de esa dimensión imposible del pensamiento.
Éstos son lo siete pasos que conducen a la realidad mágica y a los que hemos pasado revista con el fin de aplicarlos a tu yo físico. El camino hacia la creación real de ese nuevo yo, como en todo cuanto se pueda aprender, empieza y termina en tu yo invisible, en ese lugar sin límites donde se ponen en movimiento originalmente todas tus acciones: en tu mente mágica.

COMO CREAR MILAGROS DE SALUD Y CURACION
José Silva, fundador del método de Control Mental Silva, es un hombre al que admiro desde hace mucho tiempo. Yo he utilizado durante muchos años el método de Silva para la representación de imágenes, que me
ha ayudado a superar enfermedades y accidentes y a evitar operaciones quirúrgicas. Conseguí curarme una
hernia que me habían aconsejado me operara. Evidentemente, tengo una gran fe en el poder de la mente para curar y ayudarnos a crear estados de salud cada vez más elevados.
La siguiente cita ha sido extraída del prólogo del soberbio libro de Silva You The Healer. Estoy totalmente de
acuerdo con lo que dice Silva. Este hombre ha ayudado a millones de personas a utilizar la mente para crear una salud perfecta. Te insto a que busques sus libros y cintas e incluso a que asistas a sus sesiones de preparación, que se celebran por todo el país:
• No tienes por qué vivir en la enfermedad.
• No tienes por qué morir debido a mala salud.
• Tu estado natural es el estar sano.
• Tienes derecho a vivir una vida perfectamente sana hasta el día mismo en que mueras de causa natural.
Hay una gran fuerza en estas palabras. ¿Qué otra cosa podemos desear en lo que concierne a nuestro cuerpo físico? Simplemente estar sanos, contentos, plenamente vivos y libres de enfermedad. Y sin embargo, muchos de nosotros están muy lejos de lograrlo.
Hace unos años, mi esposa y yo pasamos una temporada en la isla de Bali, en Indonesia. Nos fas cinó el modo en que las gentes de allí se relacionaban. Tenían muy poco en cuanto a posesiones materiales y vivían por lo general de unos ingresos familiares medios de menos de cincuenta dólares al mes, pero esto no parecía importarles mucho. Era una gente que observaba un silencio muy notable, aun en el caso de las familias numerosas cuyos hijos dormían en suelos de tierra bajo techos de paja, y se miraban a los ojos y no a la cartera. Pero lo que no vimos hasta regresar a casa fue lo poco saludables que parecemos los occidentales en comparación con los balineses.
Al llegar a San Francisco para coger otro avión que debía llevarnos a la costa Este, Marcie y yo nos miramos
al mismo tiempo al subir al avión y sentarnos, y nuestra reacción fue idéntica. El aspecto de la mayoría de los pasajeros nos chocó. Casi todas las personas que nos rodeaban mostraban pruebas de ansiedad en la piel y
en los ojos y parecían estar excesivamente gordas. No habíamos visto nada de esto en Bali donde, aunque la
gente vivía en la pobreza, abundaban los alimentos sanos debido a su situación en un exuberante clima de bosque de lluvia del ecuador. No vimos a ninguna persona excesivamente gorda ni a nadie que no pareciera estar en forma físicamente.
Nos sorprendió el que nuestros compañeros de viaje parecieran incapaces de mirarse a los ojos, como un
ejemplo de la inclinación occidental a ver en el otro la cartera y las posesiones. Esta actitud, combinada con las pruebas de deterioro físico, ofrecían un marcado contraste con las gentes que habíamos visto en Bali. Me pareció evidente que tanto los balineses como los occidentales mostraban pruebas físicas de su esquema mental interior.
Y sin embargo, la mayoría de los pasajeros del avión no habría pensado ni por un instante que su aspecto
físico tuviera nada que ver con lo que pensaban por dentro. Si se les hubiera preguntado por qué se sentían tan mal o tan fatigados, o por qué tenían tantos resfriados o ataques de gripe, o por qué dedicaban tanto esfuerzo y dinero a tomar calmantes y antibióticos, probablemente habrían atribuido estas cosas al es trés de los tiempos modernos. Pero no tiene por qué ser así. Tu salud y tus capacidades curativas se hallan dentro de
ti y sólo dentro de ti.
Silva presenta numerosos casos de personas a las que se les dijo que tenían dolencias físicas que estaban más allá de su control. Habla por ejemplo de un hombre que era cuadripléjico desde hacía dieciocho años, con parálisis total de un lado del cuerpo y el otro paralizado en un ocho por ciento. Se le había diagnosticado esclerosis múltiple, una enfermedad progresiva incurable. Este hombre aprendió a llegar al estado alfa del que hablo en la sección sobre meditación del capítulo 3.
En su primer día de preparación, el hombre observó cierta sensación en el dedo meñique. A partir de ahí, empezó a fijarse metas físicas que tenían su origen en el recién hallado poder curativo mediante imágenes a través del estado alfa de conciencia superior. A los ocho meses de preparación diaria mediante meditación alfa, pudo conducir un coche, aun cuando seguía moviéndose en silla de ruedas. Decidió entonces que quería subir
escaleras y andar solo. En catorce meses de deliberada preparación mental, creó su milagro y subió aquellas escaleras.
Lo que aquí importa es la medida en que esto tiene una relación específica contigo. El mens aje que deseo impartir es el de que tú eres capaz de imaginar para ti el más elevado estado de salud física dentro de los confines de tu mente. Y estas imágenes, estas películas mentales, constituyen la materia misma a partir de la cual se hacen los milagros.
Son numerosísimas las historias de personas que han conseguido hacer realidad milagros de curación física. Uno de los libros más profundos sobre el tema que yo he leído es The Cancer Conqueror, de Greg Anderson.
Se trata de una parábola basada en las verdades aprendidas por Greg durante sus dos brotes de cáncer en que salió del hospital supuestamente para morir. Después de que le dijeran que no iba a vivir más de treinta días, la experiencia de Greg lo ha llevado a sentir un nuevo respeto por el poder del espíritu humano en la superación de la enfermedad. Si bien el libro se presenta en forma de parábola, su historia personal es real y representa un dramático testimonio de lo que yo estoy diciendo acerca de la manifestación de milagros. No se trata de ese enfoque del milagro según el cual hay que esperar a que las cosas se solucionen. Como dice Greg, «te conviertes en conquistador del cáncer no porque haya una remisión... te conviertes en conquistador
del cáncer porque eliges ser una nueva persona».
Descubrió en qué medida el temor, la ira y el pesar afectan el sistema inmunológico. Descubrió también que
el amor incondicional, la paz interior, dar amor, reducir las expectativas propias en cuanto a los demás y sintonizar con el poderoso efecto de la meditación y la imaginación constituían las semillas para derrotar al cáncer que se expandía en su cuerpo. Tuvo que cambiar el conjunto de su conciencia desde una actitud no espiritual a otra espiritual y, en el curso de este proceso, consiguió restablecer de manera mágica su propia capacidad curativa. Se trata en verdad de un viaje increíble. Te recomiendo que leas este maravilloso libro y se
lo des a leer a cualquier conocido a quien hayan diagnosticado un cáncer.
Sin embargo, la clave para hacer milagros no está en la lectura de un libro ni en escuchar las palabras de otra persona. La clave está en saber, cuando se te dice que tienes algún tipo de dolencia física, que puedes o bien prepararte para el sufrimiento o bien prepararte para la curación. Mi intención aquí no es hacer un comentario de desprestigio en relación con el colectivo médico. De hecho, la medicina ha avanzado enormemente en la erradicación del proceso morboso de muchos estados físicos. Además, en los últimos años, se ha investigado ni tensamente en la práctica acerca del poder de la mente y de cómo enseñar a las personas a utilizar su yo interior en el tratamiento de sus enfermedades.
Una de las personas a quien más admiro, alguien a quien considero como un amigo querido y un alma gemela, es también un fantástico doctor en medicina. Se trata de Deepak Chopra, autor al que ya he hecho referencia. Entre sus apasionantes libros están Perfect Health, Quantum Healing, Unconditional Life, The Return of de Rishi y Creating Health. Analiza las siguientes palabras del doctor Chopra en Perfect Health en las que habla de cómo convertirse en curadores o en lo que yo llamo hacedores de milagros:

Sin embargo, una verdad primaria sale a la luz cuando profundizamos en la patogénesis de la enfermedad: toda enfermedad es resultado de una perturbación en el fluir de la inteligencia. Cuando la gente habla de inteligencia se refiere casi de manera automática al intelecto y a la capacidad para manejar conceptos. Sin embargo, la inteligencia no se halla simplemente en la cabeza. Su expresión podemos hallarla al nivel subcelular, al nivel celular o tisular o ai nivel del sistema nervioso central... Si bien podemos situar todos estos niveles de inteligencia, no podemos situar la inteligencia en sí. La inteligencia impregna todos sus niveles de expresión; es omnipresente en nosotros y universal por naturaleza. La inteligencia es la mente... su ámbito abarca el cosmos. Sería erróneo creer que funciona sólo a partir del interior de los confines del cerebro. En este sentido, todos los procesos malsanos tienen su origen en este estadio más amplio de la mente. Y lo mismo ocurre con la salud.

Es ésta una idea inquietante para los no iniciados en la creencia en los milagros y en la realidad mágica. Tu salud es el resultado de una inteligencia que se halla en todas y cada una de las células de tu cuerpo, y esta inteligencia no es ni visible ni identificable. Esta inteligencia invisible no es de carácter local. No se halla ubicada sólo en tu cerebro, sino en cada una de las células, en cada neurona, en cada hormona y en cada anticuerpo que forman parte de ti. Tu esencia misma es en realidad esa inteligencia invisible. A fin de crear para ti una salud perfecta es necesario que comprendas que la mente es el lugar donde lo procesamos todo y decidimos acerca de la realidad física que vamos a vivir.
No debes sentirte culpable en relación con tus dolencias, ya que la culpa no hará más que inmovi lizar tu sistema inmunológico y contribuir a bloquear tu capacidad para alcanzar un mejor estado de salud. En lugar de sentirte culpable, prueba a hacerte esta pregunta: «¿Qué lección puedo sacar de esta enfermedad o de esta falta de salud? ¿Qué me enseña esto?». A continuación, dedícate a aplicar tu nueva conciencia en relación con
el poder de la mente a alterar ese estado debilitador que antes habías aceptado como tu destino.
El doctor Abraham Maslow dedicó una gran parte de su vida al estudio de lo que llamaba autoactualizadores.
En El cielo es el límite yo hablaba extensament e acerca de las cualidades de estas personas. Una característica que llamaba la atención al observar la vida de estas personas tan especiales era el hecho de que, enfrentados a problemas aparentemente insuperables, buscaban siempre la solución en su interior.

Aquellos que vivían gozando de una gran salud y bienestar encontraban dentro de su mente la respuesta a sus problemas existenciales. Se negaban a buscar fuera de sí mismos la culpa o el elixir mágico de la curación.
En Creating Health, Deepak Chopra dice lo siguiente: «La posibilidad de pasar a un plano superior es muy real para todo el mundo. No requiere fuerza, esfuerzo o sacrificio. Apenas hay que hacer otra cosa que cambiar
de idea acerca de lo que es normal». He preferido no incluir una larga serie de casos de personas que han
superado enfermedades incurables ya que no es ésta la finalidad de este libro. Te escribo a ti, a esa inteligencia invisible que impregna tu cuerpo. Si no crees en tu capacidad para crear un milagro en tu salud física, ni un millón de historias de ese tipo iban a convencerte. Si crees en ella, no es preciso que te recuerde a otro, que te han precedido en este camino.
Por ahora, cuando explores el reino de los milagros en cuanto a tus capacidades físicas, ten presente la visión de lo que para ti constituiría un milagro curativo personal. Al término de este capítulo ofrezco unas ideas para adecuar tu mente a los milagros en tu cuerpo.

COMO CREAR MILAGROS EN TUS CAPACIDADES FISICAS
¿Qué cosas son las que siempre has soñado lograr pero que para que sucedieran haría falta un milagro? Una vez más debes desplazar tu conciencia interior a un lugar de posibilidades ilimitadas. Y, al igual que antes,
te aguarda un milagro en este campo de tu vida. ¡Te lo prometo!
Cuando yo tenía veintiocho años, la idea de correr una maratón de cuarenta y dos kilómetros era algo simplemente inaudito para mí. Habría hecho falta un milagro para que, en aquel momento de mi vida, yo fuese capaz de correr durante casi cuatro horas sin parar. Sin embargo, he corrido desde entonces siete maratones y
he superado la marca de los quince años corriendo un mínimo de doce kilómetros al día sin fallar ni uno sólo.
El milagro de ayer es la realidad de hoy. El milagro de hoy será la realidad de mañana.
¿Cómo corrí entonces cuarenta kilómetros sin parar? Teniendo en mente el pensamiento de que podía hacerlo y, luego, negándome a dudar de ello o a tenerle miedo. El resto fue fácil. No fue necesario que me dieran instrucciones ni que otra persona me mostrara el camino. Una vez fijé la idea en el pensamiento, lo único que tuve que hacer fue adoptar la posición necesaria para que la visión no se evaporara. El cuerpo hace
lo que se quiera que haga con ese omnipresente jardinero del que hablaba Shakespeare: la voluntad.
También es importante señalar que, en este momento en que estás sentado leyendo estas palabras, has creado la realidad a la que tu cuerpo físico puede aspirar en esta fecha. Todo cuanto eres capaz o incapaz de lograr fluye de lo que hemos decidido dentro de esa esfera invisible que llamamos mente, donde tienen su origen todos nuestros pensamientos y donde en última instancia tiene también su origen nuestra realidad física.
La siguiente historia apareció en el Maui News del domingo 23 de Junio de 1991, en la sección de deportes.
La firmaba Hal Bock, comentarista deportivo de Associated Press.

La declaración merece al menos un redoble de tambor, aunque Jim Law no lo dice de manera dramática, sino como lo más natural del mundo.
-No sé si seguiría vi vo hoy de no ser por los juegos para Veteranos.
Ni más ni menos. Una simple cuestión de vida o muerte. Law es profesor de psicología en la universidad
Johrison C. Smith de Charlotte, Carolina del Norte. Hace cinco años, a la edad de sesenta, iba a participar en
los juegos para Veteranos -no en un ejercicio agotador, sino en la modalidad de pingpong- y acudió al doctor para que le hiciera un chequeo rutinario. Se enteró entonces de que su índice de colesterol era de 322.
Trescientos veintidós.
Lo normal es por debajo de 200, el límite de peligrosidad de 200-239 y el alto riesgo por encima de 240. Jim Law daba 322 y sabía por qué.
-Helados, comidas rápidas, carne roja, tabaco -dijo-. Todas las cosas sabrosas. Y un estilo de vida sedentario.
Se parece a la dieta del norteamericano medio.
Convenientemente alarmado, Law empezó a hacer ejercicio y a comer como era debido. Empezó a correr y
se pasó de las grasas a la fruta y de la carne roja a las verduras verdes, Perdió rápidamente diez kilos y su colesterol descendió a la cifra totalmente aceptable de 188. Pero la cosa no había acabado aquí.
-En cuatro meses, bajé hasta 127 -dijo-. Empecé a sentirme mejor al perder peso. Si no hacía ejercicio, me sentía mal. Seguí adelante porque era una buena causa: yo.
Aurelia, la esposa de Law, tiene sesenta y tres años y corre con él.
-Un día, en una carrera, se puso a resoplar y resollar -dijo él-. Un hombre de unos setenta y tres años la cogió del brazo y dijo: «No se preocupe. Lo único que tenemos que hacer es llegar antes de que se ponga el sol».
Mucho mejor le va a Law. Corriendo los 100, 200 y 400 en los juegos para Veteranos de 1989 ganó tres
medallas de oro y consiguió tres récords para su grupo de edad. Sus mejores tiempos al aire libre son 12,71,
26,10 y 59,39, los primeros de ellos récords norteamericanos y el tercero récord mundial.
¿Hasta dónde llega su celo en esta competición? Los corredores veteranos están divididos en grupos de cinco en cinco años. Al día siguiente de cumplir los sesenta y cinco, Law estaba ansioso por probar en la siguiente categoría y condujo mil kilómetros para poder participar en un acontecimiento deportivo, Imagina: un hombre de sesenta y pico que trans forma totalmente su vida. A partir de la perspectiva del exceso de peso y de
un índice de colesterol que marcaba «pánico», se puso a trabajar en su mente y creó para sí una vida que en
otro tiempo sabía era imposible. Cuando sabía que era imposible actuaba de acuerdo con su pensamiento y comía helados y veía televisión. Cuando supo en su mente que era posible otra cosa, actuó en consecuencia y
se produjo así un milagro en su vida.
Posees la capacidad interior de imaginar para ti cualquier cosa que entre dentro del reino de la realidad mágica. ¡Cualquier cosa! Una vez tengas esa visión, serás capaz de utilizar las instrucciones que se ofrecen a
lo largo de todo este libro para hacer de ese milagro tu realidad. Y recibirás toda la guía divina que necesites en
el proceso. Esto es aplicable a prácticamente cualquier cosa que puedas imaginar para ti como logro que ahora parece imposible. La misma estrategia que sirve para hacer realidad milagros en tus logros físicos sirve para todas las demás áreas de tu vida. Sólo podrás tener acceso a la realidad mágica si abandonas la duda y el temor y te conviertes en un ser espiritual.
Déjame que te cuente una experiencia que vivi en este área, la de llegar a un nivel que no había conocido
nunca antes, algo que a mí me parecía imposible alcanzar hasta que me convertí en un auténtico ser espiritual con experiencia humana.
Estaba jugando un partido de tenis con un tenista muy bueno; llevábamos batallando el uno con el otro bajo
el ardiente sol durante más de tres horas. Yo había ganado el primer set y Tom el segundo; entonces, empezó
a ocurrir algo muy extraño. Sentí que había a mi lado en la cancha de tenis una presencia que me decía algo.
Yo llevaba ya años haciendo meditación y estaba totalmente convencido de que se podía acceder a la guía divina o a lo que solemos llamar intuición. Naturalmente, nadie es capaz de definir de manera explícita el conocimiento interior o la intuición, pero todos sabemos de qué hablamos cuando se mencionan.
Empezó a ocurrir algo muy extraño. Yo no conseguía apuntarme un solo tanto, aunque estaba jugando
excelentemente. Tom parecía hallarse en lo que los tenistas expertos llaman una «zona» y otros llaman «flujo», algo de lo que hablo en el capítulo 5 (otros lo llaman estar inconsciente). No se perdía uno solo de mis lanzamientos y hasta las pelotas que le daban directamente a él a una gran velocidad cuando se retiraba para protegerse rebotaban de algún modo en su raqueta y aterrizaban en mi campo dándole el tanto a él. Era como
si mi guía invisible se estuviera riendo de mí, y pronto me puse a reír yo también estruendosamente ante lo que estaba ocurriendo.
Tom lanzó una pelota alta que pasó por encima de mi cabeza en dirección a la valla. Yo levanté la mirada y vi que iba a caer fuera del terreno al menos dos metros. De repente, saliendo de la quietud, un viento inexistente
un momento antes levantó la pelota muy por encima de mi cabeza y, literalmente, la devolvió en una ráfaga
haciéndola aterrizar limpiamente en la línea de base trasera y dándole un tanto a Tom. Yo estaba desconcertado. Esta especie de milagro estaba ya produciéndose juego tras juego, y una voz interior decía:
«Anímate, Wayne, no te lo tomes tan en serio. No es para tanto. Relájate y diviértete, y verás cómo no pasa
nada».
Supe que no estaba allí solo y que se me estaba enseñando una valiosa lección. Perdí cinco juegos consecutivos al comienzo del tercer set pero, de algún modo, sabía que si no perdía la compostura, dejaba de luchar y de sentirme frustrado y enviaba mi amor y mis felicitaciones a Tom todo iría bien. El marcador estaba
en 0-5, y yo había jugado excelentemente.
Cuando cambiamos de campo para jugar el set definitivo, oí literalmente esto: «Medita para llegar al final del partido. Desentiéndete y trata este juego como si fuera una meditación». No pude creer la transformación que
se produjo. Me desentendí de todo mi mundo físico, literalmente de todo. El entorno, el sol, la gente congregada viendo el partido, la cancha, mi raqueta, todo. Entré por completo en mi mente y empecé a repetir
mi mantra. Mi cerebro pasó inmediatamente a alfa y sentí aquella increíble ligereza del ser que he descrito antes al hablar de la meditación. Ni siquiera veía a mi contrincante. Pasé realmente a ser uno con la pelota. Todo dio la vuelta. No fallaba un solo disparo. Me sentía capaz de volar, aun cuando llevábamos horas jugando bajo el sol. Sentía las piernas fuertes y tenía el conocimiento interior de que era capaz de recoger cualquier pelota.
Al cambiar de campo me limité a repetir mi mantra una y otra vez en silencio y sentí una maravillosa euforia.
Gané siete juegos seguidos sin perder más que unos tantos.
Terminado el partido, Tom vino y me dijo: «¿Qué te pasaba? Incluso parecías diferente. Nunca te había visto tan concentrado, tan confiado y tranquilo. Ni siquiera me sabe mal haber perdido después de haber llegado a
5-0, porque yo he jugado bien, pero, de algún modo, tú has estado sublime durante siete juegos seguidos».
Esta experiencia ocurrió hace unos años. Yo no estaba solo, y sabía que estaba teniendo lugar algo mágico. Fue la misma lección que tuve que aprender aquel día cuando meditaba debajo del árbol e intentaba hacer que
la flor se desprendiera de la rama. «No exijas nada, suéltate y estáte dispuesto a permitir que ocurra un milagro sin ningún tipo de insistencia, y entonces vendrá a ti todo cuanto necesites.~> Cuando desistí, la flor aterrizó en
mi mano y me dio el mensaje que necesitaba. Creo que esto es cierto en cuanto a todo aquello que se pueda
desear lograr en la vida. Prodiga amor y armonía, pon tu mente y tu cuerpo en paz y deja luego que el universo funcione de la manera perfecta en que sabe hacerlo. Durante aquellos siete juegos, mi cuerpo estuvo en total armonía con mi mente. Sustituí la duda y el temor por el conocimiento y la confianza y pude así rendir a un nivel superior al que hubiera logrado nunca, y ello porque vi aquel partido de tenis más como una meditación que como un encuentro.
Esos momentos milagrosos que algunos llaman «zonificación» o estar inconsciente pueden alcanzarse en
cualquier área de la vida y forman parte de una filosofía inmemorial, como atestiguan las palabras de Lao ZI
escritas hace más de dos mil años:

Incluso la mejor voluntad del mundo, cuando es forzada,
no consigue nada.
La más grande rectitud, cuando es forzada, no consigue nada.
La mejor forma, cuando es forzada, no sale como es debido...

Tus grandes logros físicos todavía por venir son en verdad milagros para ti según los contemplas hoy. Entra
en la apacible soledad de tu mente. Accede a esa parte superior de ti mismo y sepas que no estás solo. Deja
de competir con los demás y utiliza la mente para permitir que tu yo fisico suba a su nivel más alto. Sigue las pautas para la creación de un esquema mental milagroso que ofrezco al término de este capítulo.

ALGO ACERCA DE LAS ADICCIONES Y LOS MILAGROS
Si has pasado una parte de tu vida sometido a una adicción a algo nocivo para tu cuerpo, estoy seguro de que, en tu pensamiento, liberarte de esa sustancia o de esa actividad constituiría un milagro. Si has sido víctima de un desorden alimentario o ha habido un tiempo en que sabías que tu cuerpo estaba en mala forma debido a alguna mala conducta por tu parte, un milagro sería para ti verte libre de ese estado, Si has sido adicto a la nicotina, a la cafeína, a la marihuana, a la cocaína, al alcohol o a drogas aún más duras y simplemente te ha sido imposible dejar de depender de esas sustancias, verte limpio y físicamente libre de ellas constituiría en verdad tu milagro en el reino físico.
La mayoría de la gente se ha creado un sistema de defensa para sus adicciones particulares, defiende sus
hábitos y pelea por ellos. Llegan a intentar convencer a los demás de que su adicción no es en realidad un problema, de que podrían abandonarla si quisieran o transformar sus vidas si así lo decidieran. «¿Para qué vivir si no se puede disfrutar?» es su credo defensivo. En efecto, los adictos (entre los que puede incluirse a casi todo el mundo a uno u otro niveles) quieren que los demás crean que no tienen ningún problema.
Pero sí, en ese lugar invisible donde la verdad nos golpea en el rostro a pesar de todas las negativas de cara
al exterior, todo adicto sabe que tiene un problema y que haría mejor no siguiendo enve nenándose. Creen que necesitan más valor o fuerza o voluntad de cambiar.
Puedes servirte de toda la ayuda que esté a tu alcance ' ingresar en los grupos de apoyo adecuados, conseguir la mejor atención médica y psicológica del mundo y, a pesar de todo, cuando cambia tu viejo hábito y experimentas el milagro que representa librarte de una adicción debes hacerlo solo. Debes tomar la decisión en
tu mente y luego ponerla en práctica en el mundo material y físico. Nadie más puede hacerlo por ti. Y tú tampoco lo harás si te ves solo en tanto que ser físico. La decisión ha de salir de ese lugar interior e invisible.
Es importante que recuerdes una vez más que la ley universal que ha permitido a alguien superar una adicción seria no ha sido revocada. No importa hasta dónde hayas llegado, tienes en ti la capacidad de hacer
de tu vida un milagro y librarte de la adicción.
He aquí una carta que me dirigió hace un tiempo una mujer que decidió volver al camino de «la salud» y crear un milagro. Cuando el alumno estuvo de verdad preparado, apareció el maestro. Esta historia no es ficción. He conocido a Kathy y he aparecido con ella en la televisión nacional, donde tuvo el valor de contar su historia a millones de telespectadores.

Querido Wayne,
Después de leer tus libros, escuchar tus cintas (¡TODAS ELLAs al menos mil veces!) y por fin tener la oportunidad de oírte hablar en persona el pasado mayo aquí en Seattle, estoy preparada para escribirte, Preparada, digo, porque la primera vez que oí una cinta tuya hace años busqué cuanto pude encontrar tuyo o que hablara de ti a fin de alimentar la penosa «pasión» que sentía por ti, pasión que se convirtió en asombro y asombro que se convirtió en admiración, y esta admiración a su vez se convirtió en la conciencia de que, sea por lo que fuere, has pasado a ser un mentor en mi vida. No deseo aburrirte con los detalles del modo en que me salvaste literalmente la vida, estoy segura de que recibes cartas como ésta a centenares... pero quiero que
sepas de dónde vengo, que comprendas hasta dónde he llegado y el impacto que produjiste en mi vida.
En 1982 terminaba un año de mi vida que me había arrojado a lo más hondo de mi realidad. Yo era una prostituta ansiosa de vodka y cocaína, me había casado a los diecisiete años y divorciado a los veintidós, había sufrido cuatro abortos y había intentado suicidarme dos veces. Precisamente en esa época conocí a mi actual esposo, que sentía una fuerte atrac ción por las prostitutas y tenía una fuerte adicción a la cocaína. Empezamos
a alimentar uno las pesadillas del otro y nuestro desespero se duplicó. Nos pusimos a transitar por la ví a
rápida, poniéndonos «a tono» durante días v días con bebida y drogas. Recuerdo que una mañana desperté y pensé para mis adentros: «No voy a vivir para ver mis treinta años. Voy a morir».
Un día, había ido yo a una librería a comprar un libro para el cumpleaños de mi hermana cuando observé unos casetes expuestos en una estantería. Por alguna razón, me intrigaron aquellas cintas que decían «cómo cambiar tu vida». Vi tu rostro en la carátula de una de las cajas y me dirigí hacia ella. Sé que esto debe de parecer extraño, pero a partir de aquel momento mi vida cambió totalmente. Compré todas las cintas tuyas que tenían en la tienda y también todos tus libros. Pedí a mi esposo que las escuchara y las escuchamos juntos día
sí y día no. ¡Encontré la serie Nightingale/Conant, y las pedí todas! Poco a poco nuestras vidas empezaron a cambiar. Sin necesidad de acudir a un centro de desintoxicación, a Alcohólicos Anónimos o a un grupo de apoyo, hemos pasado del alcohol y de las drogas ya hace más de cinco años.
¡Llevamos una vida que antes nos parecía totalmente fuera de nuestro alcance, incluso en nuestros sueños más fantásticos! Tenemos una bonita casa, una corporación que se ocupa de dos compañías indivi duales, y estamos en la actualidad empezando una familia. ¡Controlamos totalmente nuestras vidas y nos sentimos sin límites! Ansiaba verte personalmente, y te vi el mes de mayo pasado. Quería darte las gracias. Es imposible explicar cómo alguien a quien no había visto nunca llegó a tener tanta fuerza en mi vida, pero esto en realidad
no importa. El caso es que nuestras vidas han cambiado para siempre y que he aprendido que no hay nada
más flexible que el espíritu humano y que quizá no sepamos nunca qué es lo que nos empuja en una dirección
u otra (buena o mala). ¡Quiero darte las gracias desde el fondo de mi corazón por hacer lo que estás haciendo!
«Sacar a la calle» una información más necesaria de lo que puedas imaginar. ¡Estás cambiando las vidas de miles de personas, Wayne! Gracias por escuchar a tu yo superior y compartir su voz con nosotros.
Te saludo personalmente con afecto, Kathy.
Para Kathy, que es ahora una madre hermosa y satisfecha y una mujer de negocios feliz y de éxito, que tiene
un matrimonio y una relación espirituales, su vida es un milagro. ¿Quién habría podido pensar allá en 1982 que este resultado pudiera ser posible? Los milagros en tu mundo físico, ya se trate de la autocuración o de alcanzar una salud física óptima, de librarte de una adicción o de alcanzar un logro largo tiempo anhelado, dependen todos ellos del modo en que tú, en tanto que ser espiritual, decidas utilizar tu mente invisible y la guía que tienes a tu alcance.
He aquí algunas sugerencias concretas para hacer de esto tu propia realidad personal en un breve repaso al
esquema mental necesario para la creación de milagros.

COMO HACER REALIDAD MILAGROS EN TU REINO FISICO
La fórmula para permitir la aparición de milagros en tu vida incluye un papel activo para reprogramarte a fin
de crear lo que antes creías imposible, así como el uso de las siguientes pautas para un esquema mental milagroso adaptadas a partir del capítulo 3.
Resérvate los Juicios y la incredulidad practicando las afirmaciones. Como parte de tu agenda diaria, practica las siguientes afirmaciones que te ayudarán a eliminar las dudas y los juicios que te impiden pasar al siguiente nivel en el plano físico:

Me hallo en el proceso de creación del milagro que merezco.
Estoy dispuesto a abandonar aquello que me ha inhibido hasta la fecha.
Confío en que no voy a estar solo y en que voy a recibir guía cuando esté preparado. Estoy preparado.
Sé que poseo la capacidad de lograr cualquier cosa que mi mente pueda concebir. Estoy dispuesto a hacer lo que haga falta para convertir mi sueño en realidad.

Utiliza estas afirmaciones y otras expresadas por ti mismo. Dichas en voz alta y repetidamente, te ayudarán a eliminar la incredulidad.
Crea una zona de realidad mágica escuchando atentamente a tu cuerpo y todo cuanto éste te diga. Es
ésta tu zona de realidad mágica privada, que no tienes por qué compartir con nadie más. Si te sientes fofo, enfermo, cansado, ansioso o aletargado o tienes dolores o cualquier otro síntoma físico, deberás decirte a ti mismo: «¿Qué es lo que me dice mi cuerpo? ¿Qué lección he de sacar de esto?». Limítate a escuchar y toma nota de lo que oyes. No pasará mucho tiempo antes de que recibas el mensaje ve te da tu cuervo.

Hazme hacer ejercicio. Aborrezco estar aquí sentado poniéndome fofo. Presta atención. Deja de meterme tanta comida.
Aborrezco el azúcar y por eso te doy dolores de cabeza.
Me encanta que me des grandes cantidades de agua limpia y filtrada. Eso me ayuda a eliminar toxinas. Utiliza en mí esos aceites y esas cremas que dan frescura a mi piel.
¡Basta ya de drogas, por favor! ¿Por qué crees que respondo con resacas, resuello, aletargamiento, obnubilación, hablar gangoso, ansiedad, aumento de la presión sanguínea, taquicardia, congestiones, tos y demás?
Escucha a tu cuerpo y éste te dirá exactamente lo que necesitas saber. Cada una de las células de tu cuerpo tiene en sí una inteligencia universal e infinita. Alimenta esa inteligencia, venérala y trátala con la santidad que merece. Los milagros serán tu recompensa.
Afírmate en tanto que persona sin límites practicando nuevas áreas de actividad. Observa qué es lo que estabas absolutamente seguro de no poder lograr hace un año. Digamos, por ejemplo, que se trata de poder correr un kilómetro sin parar. 0 de pasar un año entero sin un resfriado o veintiún días sin tomar una copa. 0 bien de pasarte una semana con una reducción del cincuenta por ciento de la consumición de grasas. Estos ejemplos son muy es pecíficos, pero no necesitan serlo para que tengas el esquema mental que te haga ser capaz de ir más allá de limitaciones impuestas por ti mismo.

Escoge una limitación y observa en realidad en tu mente cómo la superas primero un día y luego otro. Créate
tu propio desafío personal, pasar a un nuevo nivel. Un kilómetro, un día, un año, pero todo de día en día. Te sorprenderán los resultados, que empezaron con un pensamiento. Verás cómo acabas creyendo que no hay nada que no puedas lograr si lo decides en tu mente y crees en ello. Estos son los circuitos interiores que mueven al hacedor de milagros.
Confía en aquellas corazonadas e intuiciones que tienen que ver con tu cuerpo físico. Presta atención
a todo cuanto parezca ser una inclinación enorme y poderosa dentro de ti. Escucha y sigue esos dictados interiores. Tus voces interiores te dirán a quién debes eludir, a quién debes buscar, qué leer, en quién confiar, qué comer, cuándo hacer ejercicio y cuándo descansar. Por supuesto, desearás buscar la ayuda de otras personas enteradas, pero cuídate de aquellos que te digan lo que no es posible para ti. Al menos, ve su negatividad como una gran lección para ti y utiliza esta lección para ir más allá de los límites que están intentando imponerte. Sepas que no estás solo y confía en que vas a recibir la guía adecuada. Llénate de asombro y maravíllate ante la enormidad y el misterio de los mensajes que te transmite tu yo no físico en relación con tu yo físico. Verás que experimentas los milagros de los que yo te hablo.
Empieza a confiar en el secreto que está centra do en el centro y sabe . Aunque quizá no hayas ac cedido
todavía a tu yo superior, éste forma parte de ti. Confía en la inteligencia callada e invisible que fluye a través de
tu forma. Acude a ella a menudo en meditación y pregunta simplemente: «¿Cómo puedo dar mi vida a los demás?» o «¿Cómo puedo ser útil?». «Guíame para convertirt e en la persona mejor y con un propósito más claro posible.»
Descubrirás que, a fin de dar de ti mismo en una vida de propósito, desearás ser todo lo sano, positivo y
confiado en tu propia divinidad que sea posible. Esto te ayudará a ponerte en el camino que lleva a los milagros físicos y la realidad mágica.
Después de cada sesión de meditación siempre me siento capaz de lograr cualquier cosa y estoy lleno de un
amor y un asombro enormes hacia todo lo que me encuentro en el universo físico. Observo la forma, el color y
la belleza de los árboles, y me siento literalmente pleno también. Estoy asombrado ante el hecho de estar vivo
y deseo tratar bien mi cuerpo. He estado en contacto con un lugar interior de mi ser que es todo amor y armonía, y este lugar me permite ir más allá de cualquier cosa que me pudiera parecer posible lograr hasta ahora. Desde que medito y me pongo en contacto con el secreto que está centrado en el centro y sabe he reducido en gran medida las grasas de mi cuerpo y he vuelto al peso que tenía cuando me gradué en la enseñanza secundarla en 1958. Me siento libre de enfermedades y sustancias adictivas y me veo alcanzando cotas más altas que nunca. Mis charlas y mi escritura han alcanzado nuevos niveles y jamás en mi vida me he sentido mejor.
Y todo esto porque estaba dispuesto a saber que soy mucho más que un cuerpo con un alma. En tanto que
alma con un cuerpo sé que puedo vivir de manera más saludable a fin de que mi alma tenga un recipiente exquisito para su heroica misión. Creo que lo mismo es posible para ti. Sé que puedes hacer que se produzcan milagros en tu cuerpo, pero para ello debes entrar en tu interior y es tablecer contacto y luego todo lo demás se pondrá en su lugar.
Sustituye la duda y el temor por el conocimiento y la confianza. En todo cuanto examines de tu vida
física y en todo cuanto te gustaría ocurriera en tu vida, sustituye por un breve periodo de tiempo la duda y el temor por el conocimiento y la confianza. Todas tus dudas son obstáculos que inhiben tu entrada en el reino de
la realidad mágica. ¡Debes saber y confiar! Y dejar que las dudas que te presentan otros sirvan para solidificar
tu propio conocimiento.
Observa las vidas de los que dudan y pregúntate si es ése el modelo que deseas en cuanto a lo que puedes conseguir. Observa luego las vidas de los que saben y mira la diferencia. Los que saben están ahí llevando vidas diferentes: hacen ejercicio, están sanos y sorprenden al mundo con sus logros espectaculares. Los que dudan suelen estar sentados por ahí en su acostumbrado papel de crí ticos.
Afirma que tu intención de llevar una vida sana crea tu realidad. Una vez hayas enfocado nuevas ideas,
tengas una imagen clara de lo que vas a lograr y creas en tu capacidad para hacer que esto se haga realidad, pon la primera, que es en lo que consiste la intención. Reafirma tu intención de llevar una vida sana. «Estoy sano y soy capaz de conseguir lo que me he propuesto.» «Voy a curarme.» «No voy a fumar hoy.» Esto es la intención.
Mi esposa Marcie lo hace, y con asombrosos resultados. Un día le diagnosticaron un nódulo en el tiroides que, según decían tres doctores, había que operar. ¿Su respuesta? Una intención, «Voy a hacer que ese nódulo disminuya de tamaño y voy a ex pulsarlo de mi cuerpo», y no un deseo. Nada podía disuadirla de lo contrario. No hubo tortura, ni siquiera preocupación por su parte. Una simple intención y, a continuación, la puesta en acción de esta intención. Pasó una semana en el centro de salud Ayurvedic del doctor Chopra en Lancaster, Massachusetts, aprendiendo cosas acerca de la dicta y del modo en que ésta afecta al tiroides.
El nódulo ha desaparecido ya casi. Los doctores siguen manifestando incredulidad ante este milagro. Y todo porque las voces interiores de Marcie le dijeron qué debía hacer para curarse.
Experimenta el satori en tu cuerpo. El despertar instantáneo está al alcance de tu mano. No va a hacer falta un largo periodo de sufrimiento para que consigas milagros en tu cuerpo. Una vez sepas en tu interior que estás en el camino acertado, te hallarás en posesión de la voluntad y la fuerza que necesitas. Debes estar abierto a la posibilidad de que esto ocurra en cualquier momento. Haz que brote la inspiración repentina: «En verdad puedo hacerlo». Serás entonces una nueva persona y mirarás atrás a lo que antes te decías. El viejo
adicto no sólo ha desaparecido sino que no lo puedes encontrar ya en tu mente. La persona que sufría siempre resfriados y fiebres ha desaparecido por completo, transformada en un instante por un destello de conocimiento. Se cruza la puerta en un momento presente que constituye la auténtica unidad operativa de tu vida. Debes estar preparado para ello, y atento. Y hacerle caso cuando llegue.
Yo he dejado atrás muchas conductas autodes tructivas sin siquiera esforzarme. Tomé la decisión en un
instante y, cuando el instante palpitaba todavía, yo estaba ya fuera de mi cuerpo viéndome hacer aquellas declaraciones. ¡Satori! El despertar instantáneo que está a tu alcance y entrará en tu vida. Tiene lugar primero
en tu mente y a continuación lo pones en práctica sin esfuerzo en cualquier actividad física que necesites
realizar. Los milagros son algo instantáneo. ¡Debes estar preparado y dispuesto!
¡Compórtate en tu cuerpo como si éste fuera ya lo que deseas que sea! Eso es, ¡finge! Si te ves en tu mente como una persona esbelta y capaz de nuevos y espectaculares logros, compórtate ya ahora mismo como si ésta fuera tu realidad. Cuando comprendas que eres aquello que piensas y actúas según aquello que piensas , verás lo sabio que es considerarte fantástico y fuerte. Cuanto más te introduz cas en esta forma de fe, con mayor rapidez reaccionará tu cuerpo ante la imagen.
Por otro lado, si crees que va a ser muy difícil o que tendrás que dedicar mucho tiempo para producir mejoras
milagrosas en tu ser físico y que ello te va a costar grandes sufrimientos, actuarás en consecuencia. Yo apostaría a que esto es precisamente lo que has venido haciendo durante mucho tiempo. Actúa de acuerdo con la imagen que deseas en este mismo instante. Compórtate como si estuviera ya aquí. Si te ves a ti mismo
en tu pensamiento como una persona saludable y atractiva y crees en ello con firmeza, cuando te sientes a comer actuarás de acuerdo con esta creencia. Ésta es la clave para hacer realidad los milagros.
Recuerda que tu yo espiritual tiene una importancia primordial. Ponte del lado de tu yo espiritual como prioridad primordial y tu yo físico vendrá a continuación. Trata todo tu ser -cuerpo, mente y alma- como un gran conjunto espiritual que no puede ser separado. Tu páncreas, tus pulmones y tus ojos, todos los órganos de tu cuerpo, tienen en ellos inteligencia infinita. Sé en primer lugar un ser espiritual.
Ve por anticipado en tu mente cuáles van a ser los resultados físicos. A continuación, entrégate y deja que tu cuerpo divino haga lo que sabe hacer muy bien.
Recuerda todos los días que nunca se tiene bastante de lo que no se desea. Fíjate en todas tus adic- ciones, grandes y pequeñas. Recuerda que, cuando vas detrás del veneno, nunca tienes bastante de lo que no deseas. Tu cuerpo no desea esa sustancia adictiva ni esa comida excesiva. Y sin embargo, nunca tienes bastante. ¿Por qué? Porque estás operando a partir primero de un yo físico y en segundo lugar de un yo espiritual. Esta es una estrategia de sabotaje que te impide experimentar la realidad mágica. Cuanto más te envenenes más te convencerás de que eres incapaz de superar la adicción. Esto te llenará de duda y de miedo, y hete aquí incapaz de dejar atrás tu conducta adictiva.
Si es cierto que nunca se tiene bastante de lo que no se desea, será ya hora de que dejes de ir detrás de lo que no deseas y te dediques a lo que sí deseas. Cuando vamos detrás de lo que deseamos no operamos a partir de la penuria. No es necesario buscar más ni buscar milagros fuera de nosotros mismos. Cuanto necesitas para un equilibrio y una salud perfectas está ya en ti. No necesitas otro cuerpo, sino confiar en la divina inteligencia que habita en el que ya tienes.
No pidas nada de nadie en cuanto ayuda para mejorar. No esperes ayuda de nadie en tu mundo físico. Si
esta ayuda se presenta, acéptala y agradécela, pero debes saber en tu corazón que sólo tú experimentas esta vida humana en la forma física que llamamos tú. Todo se desarrolla en tu yo invi sible, donde procesas cuanto existe en el mundo fí sico. Da amor a los demás, irradia tu condición divina al exterior, pero sepas que nadie puede hacerlo por ti. Y si sabes que nadie puede hacerlo por ti, lo sensato será que crees tu propia existencia milagrosa sin esperar nada de nadie.
Empieza a desarrollar en ti un poder auténtico que no esté ubicado en tu cuerpo físico. Tu poder y tu
autenticidad como persona no se medirán en cuanto a la duración sino en cuanto al amor que des. Éste es el auténtico poder. Busca milagros en el cuerpo físico que ocupas de modo que tu propósito sea cada vez más fuerte y no con el fin de controlar a los demás. Si tu poder radica en tu fuerza, desaparecerá en cuanto tu fuerza se disipe. ¡Ese poder no es autént ico!
A fin de conocer la realidad mágica en un sentido físico, has de desear ese milagro con el fin de poder
distribuir amor y armonía donde quiera que vayas. Verás que, cuando ésta sea tu motivación, logres lo que logres en tu cuerpo y sea cual fuere el estado de ese cuerpo se tratará de un poder auténtico y no estarás ya atado a tu cuerpo como lo estabas antes. No necesitarás que éste tenga un aspecto determinado a fin de adecuarte a un nivel de belleza exterior. Tu objetivo será hacerlo sano y servidor y no fuerte y atractivo para los demás. No necesitarás emperifollarlo ni perfumarlo con el fin de atraer a los demás. Sabrás que tú no eres ese cuerpo y que la verdadera medida de tu condición humana está en el alma que habita él. Tu sentido del yo sufrirá un cambio y pasarás de estar totalmente identificado con ese cuerpo a estar identifi cado con tu yo invisible.
Esto te dará un poder increíble, similar al de los santos capaces al parecer de incidir en la conciencia de todo
un auditorio con sólo su presencia. Busca auténtico poder y verás cómo tu cuerpo físico se apunta prestamente
al viaje.
Medita a diario. Por último, y esto es lo más importante de todo, medita todos los días o lo más a menudo posible. Utiliza las pautas que se ofrecen en las páginas 312-328 o cualquier otro método que elijas de entre los muchos disponibles. Acostúmbrate a entrar en tu interior y el ver cómo tu yo físico logra cuanto tú sabes
constituirá un milagro para ti. Cuando crees esa imagen en tu mente y en ella lo sepas a través de la meditación, el milagro se producirá también en el reino físico. Todo deriva de la inteligencia invisible que constituye nuestra entrada espiritual en el reino físico.

Y éste es el mundo de la realidad mágica para ti y en tu cuerpo físico. Ese ejemplar físico divino y perfecto parece sólido pero, si lo ves desde una nueva perspectiva, está siempre silencioso, vacío e invisible. Tal es la fuente de tu milagro o, como decía Herman Hesse en su fabuloso Síddhartha: «Hay en tu interior una quietud y un santuario al que puedes retirarte en cualquier momento para ser tú mismo». Debes saber que este «tú mismo» es un milagro.

 

 
 
 
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