web
analytics
Estadísticas
 
 
 
 

TUS ZONAS MÁGICAS

 

Tercera  Parte

 

8- COMO IRRADIAR REALIDAD MÁGICA AL MUNDO

Dr. WAYNE W. DYER

 



CÓMO IRRADIAR REALIDAD MÁGICA AL MUNDO

LA REALIDAD MÁGICA Y LA REVOLUCIÓN ESPIRITUAL

Nunca pongas en duda que un pequeño grupo de ciudadanos preocupados y comprometidos puedan cam- biar el mundo; de hecho, es lo único que lo ha cambiado.
MARGARET MEAD

 
   

Del mismo modo que el estado de tu vida es un reflejo de tu estado mental, el estado del mundo es un reflejo
de nuestro estado mental colectivo. Todo cuanto ves en el mundo físico tiene un equivalente en las mentes de cada uno de nosotros. Actuamos según lo que pensamos, tanto personalmente en tanto que individuos como colectivamente en tanto que comunidad. Comprendiendo esto vemos que somos capaces de crear un mundo
de realidad mágica del mismo modo que te he animado a crear realidad mágica en tu vida individual.

El universo en que vivimos funciona exactamente igual que el universo que hay en nuestro interior. Es una perfecta interconexión de infinitos sistemas que trabajan armónicamente creando un todo. Dentro de ti hay billones de partículas subatómicas que forman átomos, moléculas y células, huesos y
arterias, y así sucesivamente hasta el sistema físico que eres tú. Todo cuanto constituye el «tú» vi sible que está leyendo estas palabras tiene un invisible cuántico equivalente y está creado y dirigido por esa fuerza invisible que también eres tú. Las moléculas de tu cuerpo físico poseen un componente invisible que permite su manifestación en el tú físico que está ahora ahí sentado leyendo estas palabras.
 

Las palabras están sobre el papel, pero los pensamientos que las procesan se ubican en otro ámbito. No puedes separar ninguna parte de
ti del conjunto ni puedes separar el tú del todo que constituye tu mundo fí sico. La interdependencia entre mente
y cuerpo rige el orden cósmico. Y lo mismo ocurre con tu relación con el mundo físico en el que te encuentras.
Tú puedes ser un mensajero que reparta milagros al mundo. No necesitas nada más para crear este milagro universal. Eres ya cuanto necesitas para crear un mundo de realidad mágica. Debes tener presente que el mundo, tal como tú lo ves a través de tus sentidos, existe sólo porque tú lo procesas y le das ex istencia. Por ejemplo, cuando por la noche te duermes abandonas por completo este mundo fí sico y creas otro mundo con
tu pensamiento. El mundo de tus sueños pasa a ser tu realidad durante todo el tiempo en que estás durmiendo.
Para ti no hay nada más que eso, nada más. Tú creas el reparto de los personajes que van a desempeñar sus papeles en tus sueños. Creas la realidad física que necesitas para tus sueños, incluso una realidad en la que puedes volar, respirar debajo del agua o desafiar al paso de los años. Creas un mundo al soñar en una dimensión de pensamiento puro sin forma que es exactamente igual de real vigilia cuando no estás soñando.
Así pues, a fin de crear un mundo de realidad mágica es preciso que sepas en tu interior que ese trabajo te corresponde a ti. No puedes ceder la res ponsabilidad del esfuerzo a otra persona. No puedes abandonar angustiado porque otros se nieguen a ver la luz. Sepas que eres capaz de irradiar al ex terior todos los mensajes contenidos en este libro y crear el tipo de mundo mágico y real que imaginas.
Si alguno de los personajes del reparto se negara a seguir tu visión, dale tu amor y pregúntate luego qué
puedes hacer para que su presencia participe de la perfección que imaginas. Por grande que sea la tentación, debes dejar fuera de tu conciencia el juz gar o culpar. Uno de los grandes desafíos será el de no caer en la tentación de querer demostrar que tú tienes razón y ellos están equivocados. Sentándote a juzgar las cosas que percibes como equivocadas o imperfectas equivaldría a ser uno más de los que participan en el juicio, el mal o la imperfección. Las supuestas desigualdades del mundo forman en realidad parte de la perfección del universo, al igual que tu deseo de ponerles fin. Aquellos cuyo propósito no está de acuerdo con el tuyo no están equivocados; tienen su propia misión y para encontrar su camino y su propósito quizá tengan que dar muchos rodeos y realizar actos que puedan parecer destruc tivos. Lee estas palabras de Yogananda, en The Essence of Self Realization, en relación con ese propósito universal que yo presento aquí:

Podemos, pues, resumir así el instinto fundamental de la vida: en tanto que deseo de existencia continuada y consciente en un estado de gozo perpetuo... esto hace que todos los seres revelen su naturaleza divina... las complejidades surgen porque se olvida el gozo anímico y porque las personas lo sustituyen por los fugaces placeres de los sentidos. Sin embargo, todas las cosas proceden de la Dicha o Dios. En uno u otro momento, todas las cosas deberán evolucionar y regresar a ese estado de Dicha.

Cuando comprendas estas palabras y seas capaz de vivirlas por ti mismo llegarás a saber que, en definitiva,
lo que todo el mundo busca es esa dicha eterna. Las complejidades surgidas a escala personal o mundial derivan todas de la búsqueda del placer fugaz de los sentidos. Ahí podemos ver que el mundo, como lo conocemos en nuestro interior y según percibimos a los demás en nuestro interior, puede en realidad alcanzar
el estado de dicha. De hecho, si retrocedes hasta el fondo de tu mente y observas atentamente desde esa
perspectiva distante e invisible verás que se está produciendo en este mismo instante una revolución de dimensiones espirituales.

NOS HALLAMOS EN UNA ERA DE REVOLUCION ESPIRITUAL
En 1974 era yo profesor universitario en la ciudad dividida de Berlín. Me plantaba junto al puesto de control Charlie y veía el alambre de espino y los guardias acompañados de perros asesinos que mantenían dividida la ciudad. El muro había sido construido con vistas a que durase mil años. Y, sin embargo, no es hoy más que una reliquia de un pasado antiguo y no espiritual. Ese santuario de la tiranía es sólo uno de los muchos que se están viniendo abajo sin que tengamos tiempo de poner al día los libros de historia,
Hay una nueva conciencia colectiva en las mentes de las gentes, y una nueva conciencia espiritual se extiende por toda la humanidad. Nada puede detenerla, porque no hay nada más poderoso que una idea cuyo momento ha llegado. Una idea es un pensamiento -individual o colectivo- que, una vez extendida a las suficientes almas, se manifiesta en cambios físicos. Si el pensamiento colectivo es de guerra, odio, división o miedo, estas semillas se manifiestan en nuestra realidad física. Y en efecto, hemos visto cómo esas semillas eran llevadas por el viento durante mucho tiempo.
Vemos ahora una nueva realidad, una realidad que procede de un nuevo modo de pensar, y este es el contexto de nuestra revolución espiritual. En consecuencia, este nuevo modo de pensar constituye un nuevo modo de ser para la humanidad. Quizá no sea lo bastante rápido como para adecuarse a tus deseos, pero avanza a la velocidad precisa y adecuada. Los líderes que están surgiendo de esta nueva conciencia se hallarán al frente de esta revolución espiritual. Tú puedes ser uno de esos líderes y formar parte del paradigma cuyo cambio estás presenciando.
Consideremos algunos de los cambios notables que se están produciendo en la actualidad. El Telón de Acero se ha desintegrado. En Europa oriental, casi todos los países cuyos gobiernos pisoteaban los derechos del individuo se han visto transformados. Los dictadores han huido o han sido apartados del poder por la fuerza. Y todo empezó con una idea que, de un país, se extendió rápidamente por toda la región.
El comunismo, que insiste en el ateísmo de sus súbditos, ha sido declarado fracasado internacionalmente.
Nadie puede decir a nadie que debe hacer a un lado su naturaleza espiritual en favor de una doctrina impuesta. Los dirigentes pueden eliminar los lugares de adoración externa, pero el lugar interior, ese rincón invisible de libertad que está siempre presente en cada uno de nosotros, no puede ser objeto de legislaciones. Las voces interiores de esos seres espirituales con ex periencia humana están conectadas de manera invisible.
Hemos visto aparecer milagros recientemente por todo nuestro mundo. Un dramaturgo checoeslova co, encarcelado por sus ideas radicales acerca de la dignidad del hombre, es elegido sólo unos años más tarde para la presidencia de su país.* Un hombre encarcelado en Polonia por sus ideas acerca de la solidaridad es elegido también presidente de su país. Se derriba por la fuerza a los dictadores rumanos. El pueblo de los Balcanes se declara libre de un gobierno tiránico ante un mundo atento y se esfuerza por hacerlo mediante un debate racional en lugar de recurrir a la violencia. El dirigente máximo de la Unión Soviética declara el fin total del comunismo ante los ojos y los oídos del mundo, y esa misma unión es ya ahora una reliquia del pasado.
¿No fue hace sólo unos años cuando esos líderes pateaban en el suelo y decían «Os enterraremos»?
¡Por todas partes escenas de milagros! Demues tran que el pensamiento en forma de ideas puede extenderse como el fuego por todo el universo. Un fuego que no precisa de un vehículo físico que lleve el mensaje, sino que trasciende tales métodos mundanos. Es una idea invisible que se está extendiendo sin vehículos ni sistemas de transporte.
En China, donde residen temporalmente más de mil millones de almas, un millón de ellas se enfrentó a los tanques para mostrar su ansia de libertad. Y aunque los mensajeros puedan ser temporalmente encarcelados,
no hay modo de impedir que llegue el mensaje. En Sudáfrica, todos los vestigios de apartheid han sido declarados ilegales. En un ins tante milagroso, un hombre que había sido encarcelado y mantenido oculto a los ojos del público durante más de un cuarto de siglo es de pronto liberado sin condiciones. Los negros juegan en las playas delante de carteles en los que puede leerse «Sólo para blancos». En Centroamérica, un dictador es sus tituido por un ama de casa en unas elecciones populares. En Suramérica, un poeta se presenta como candidato para el gobierno del país.
Todos estos cambios están teniendo lugar en las mentes de los individuos y se están extendiendo a otros
hasta formar una conciencia colectiva. Una vez las ideas se han hecho presentes en el número sufi ciente de individuos pasan a ser nuestra realidad. A esta cifra se la llama masa crítica.
Según las leyes de la física, cuando los suficientes electrones se alinean dentro de un átomo formando una posición, todo el resto se alinea automáticamente de manera similar. Se llama a esto transición de fases, y puede ser observado fácilmente en un entorno de laboratorio adecuado. ¿Cuál es la fuerza invisible presente
en ese átomo que permite al resto de los electrones entrar en una nueva fase? No tiene nombre al nivel
subatómico ni tampoco a tu nivel de conciencia. Es invisible y, puesto que tú estás formado por esas partículas subatómicas, no sería demasiado aventurado decir que posees algunas de las mismas propiedades.
Nuestro mundo está experimentando una transición de fases. La fuerza invisible que alinea los elec trones dentro de un átomo, esa inteligencia espiritual que fluye a través de toda forma, está llegando a la masa crítica con un número de seres humanos lo suficientemente grande y los resultados se están manifestando en nuestro mundo. No hay modo de poner freno a esa fuerza. Algunos lo intentarán, pero serán barridos por el poder de
una idea cuyo momento ha llegado. Así funciona en nuestras vidas personales y también en nuestro mundo colectivo.
Nos convertimos en aquello que pensamos durante todo el día. Cuando éramos los suficientes los que creíamos que necesitábamos armas de destruc ción cada vez más potentes, creamos una conciencia colectiva que nos obligaba a actuar de acuerdo con estas creencias invisibles. Construíamos armas atómicas cada vez más pesadas y la locura de la proliferación nuclear era la muestra de la situación de nuestro mundo. Cuando fuimos los suficientes los que empezamos a creer que un holocausto nuclear iba a ser demasiado espantoso como para permitirlo, empezamos a hablar del desarme. El milagro de la cooperación como sustituto de la competición constituye la fase inicial de una transición hacia un mundo más positivo, seguro y amable. Es una idea que arraigará en el mundo físico si somos los sufi cientes los que nos alineamos así espiritualmente. No puede fracasar. Está en nuestros átomos y en nuestras moléculas, por así decirlo.


Los cambios en el mundo no se limitan a los nuevos alineamientos políticos y a las nuevas políticas
nucleares. También una conciencia espiritual en relación con nuestro medio ambiente ha pasado a la acción. El Día de la Tierra, del que no se había hecho el menor caso durante décadas, celebró esta nueva conciencia en cuanto a la actitud hacia nues tro planeta. ¡Un milagro! La idea de que debemos tratar la Tierra con sagrada veneración se está traduciendo a realidades físicas.
Se están dictando nuevas leyes destinadas a reducir todo tipo de contaminación imaginable, junto con
penalizaciones para quienes violan estas nuevas leyes. Se están produciendo masivamente automóviles que
no contaminarán la atmósfera. Los fumadores no pueden ya contaminar el interior de los aviones con su nicotina. Sabíamos desde hacía décadas que era inmoral obligar a las personas ocupantes de un entorno restringido como es el de un avión a inhalar el humo de los cigarrillos cuando habían tomado la decisión personal de renunciar al tabaco. ¿Por qué se declara esto ahora ilegal mediante leyes y normas? Una idea cuyo momento ha llegado. ¿Un milagro? Los legisladores escuchan las voces de aquellos que representan un nuevo pensamiento. Este pensamiento es invisible, pero sus equivalentes en el mundo físico son fáciles de apreciar.
Estás viendo florecer por doquier los frutos de ese pensamiento. Estás viendo secciones de no fumadores en
los restaurantes, donde hace tan sólo unos años ni siquiera se pensaba en esta posibilidad. Estás viendo cómo una nueva conciencia que está detrás de estos movimientos está saneando y revitalizando ríos y lagos, antes tan sucios que era ilegal nadar en ellos. Estás viendo cómo se dictan leyes contra el ruido destinadas a eliminar
la contaminación sónica en torno a los aeropuertos e incluso en las playas públicas. Estás viendo un cambio de
mentalidad en cuanto a la dignidad de los animales. Estás viendo etiquetas en todos los alimentos que adquirimos para que podamos saber cuántas grasas y cuántos aditivos consumimos. Todos milagros.
Estas nueves leyes y prácticas tuvieron todas su origen en las mentes de la gente, y estas mentes invisibles crearon una nueva realidad para el mundo físico, una realidad de carácter más espiritual. Los derechos del individuo a vivir en paz, en armonía, con amor y propósito son todos ellos reflejos de un nuevo modo de pensar.
Todos los cambios que ves a tu alrededor y que reflejan un interés creciente por el individuo, por un mundo pacífico, seguro y armonioso y por el derecho a poder escoger la vida, la libertad y la bús queda de una anhelada felicidad forman parte de una gloriosa revolución que se está produciendo sobre todo en nuestros pensamientos. Tú formas parte de este proceso. Cualesquiera ideas que tú tengas pueden propagarse y se propagarán a quienes te rodean. Influyes en el mundo físico con tu pensamiento; deberás estar más que convencido de ello si has leído todo este libro.
Tus pensamientos crean en tu vida penuria o prosperidad. Tus pensamientos crean relaciones felices o desdichadas. Tus pensamientos crean tu personalidad y las circunstancias físicas mismas de tu vida. Esos mismos pensamientos afectan a otras personas a tu alrededor. Los pensamientos puros de un ser espiritual afectan a las condiciones físicas del entorno; elevan literalmente la conciencia de la gente en torno a esa persona espiritual. Tú con tus pensamientos, así como los otros millones que eligen pensamientos espirituales interiores similares, estáis creando una transición de fases que ha dado el ser a esta nueva y fabulosa revolución espiritual.
Para que esta revolución, este nuevo modo de ser, se afiance y supere toda la falta de espiritualidad que por
lo demás infecta al mundo deberá llegar a la masa crítica en todas las áreas de nuestra existencia. Cuando seamos los suficientes los que nos alineemos en todas y cada una de las nuevas áreas de la actividad humana, la transición de fases se afianzará también.
En 1988 se me invitó a escribir un trabajo que debía ser publicado en la revista Time como parte de una
campaña publicitaria. Escribí una carta a las gentes que ocuparían la Tierra en el año 2088. Ni el publicista ni la revista me impusieron ningún tipo de restricciones. He aquí la carta según apareció en el número del 17 de octubre de 1988 de la revista Time. Refleja el mensaje que ofrezco en este libro. una carta a la próxima generación

Mientras preparo este mensaje a las gentes que vi virán en el año 2088 me doy cuenta de que no estoy pensando en las maravillas futuristas o científicas que disfrutáis. Mi curiosidad no es acerca de vuestra capaci- dad para viajar al espacio exterior. Mi curiosidad estriba en lo siguiente: ¿habéis conseguido un ser humano superior que el que habitaba en la Tierra en 1988?

Este mensaje que os dirijo gira en torno a la es peranza de que seáis más humanos de lo que nosotros somos ahora. Me pregunto si practicáis las lec ciones existenciales que unos pocos de nosotros, aquí en 1988, creemos la humanidad va a dominar algún día. Me pregunto si habréis sido capaces de superar la desconfianza, el miedo y la hostilidad. Os dirijo este mensaje de esperanza en forma de cuatro preguntas. Vuestras respuestas des cribirán en qué punto os halláis en la evolución de este ser humano superior que ahora
se agita y empieza a vivir aquí en 1988.
1. ¿Os habéis enterado de que vuestra condición humana radica más allá de los límites del cuerpo?
¿Conocéis y vivís la idea de que una persona es mucho más que un montón de huesos, sangre, cartílagos y piel? ¿Os dais cuenta del hecho de que dentro de toda forma está presente una inteligencia invisible?
¿Aceptáis y os complacéis de manera general en el conocimiento de que las pers onas son mucho más que su envoltura? ¿Es «socialmente aceptable» desarrollar el aspecto invisible del ser humano como lo hacemos ahora, eligiendo el aeróbic o el iogging para vuestro desarrollo físico?
¿Podéis veros en tanto que seres espiritual5s con experiencia humana y no seres humanos que tal vez tengan experiencia espiritual? Esto es lo que quiero decir: mi niña de tres años me ofreció una comida
de mentirijillas servida en sus platos de juguete de plástico. A este nivel, se trataba de una interacción física, sólo en la forma, que habría podido considerarse poco importante. A otro nivel, el invisible, la parte espiritual de
la niña expresaba lo siguiente: «Papá necesita comer algo caliente, y yo quiero hacerle una cena especial.
Quiero mucho a papá, y quiero cuidarlo también mucho». Mi conciencia de esa parte invisible de su ser, de esos pensamientos y sentimientos que son amor del más puro, transformó los juguetes de plástico y la comida simulada. Casi Podía palpar aquellos hermosos y atentos pensamientos que estaban detrás de las acciones de mi hija.
2. ¿Habéis aprendido y adoptado la idea de que estamos todos relacionados? Aquí en la Tierra, en
1988, parece que sabemos desde un punto de vista intelectual que vivimos en la misma casa y que, cuando se vive en un planeta redondo, no es posible escoger de qué lado se está. Pero seguimos haciéndolo. ¿Vivís en la conciencia de que todo ser humano es el «yo que somos nosotros»? ¿Ve la mayoría de gente que una célula que está dentro de un organismo sin referencia con el todo destruye a las células adyacentes y acaba por matar al ser entero al tiempo que se destruye a sí misma en el proceso? ¿Guiáis a vuestros jóvenes para que desarrollen en su interior serenidad y calma, a fin de cooperar con las células adyacentes? ¿Están vuestras naciones en paz por dentro, o siguen presentando una imagen agresiva a sus vecinos? ¿Experimentáis y veis
en el año 2088 la creencia de que todos los seres humanos de nuestro planeta están interconectados igual que
si fueran países vecinos, y que el ser total que llamamos ser humano no puede funcionar de manera armónica cuando, los componentes se hallan en conflicto?
3. ¿Opináis en general que lo que pensáis se expande? Al tiempo que escribo esto, algunos de nosotros alimentan estas ideas como si fueran una planta de semillero:
• El poder el pensamiento es enorme.
• Podemos crear el pensamiento.
• Del pensamiento surge la guía entera de nues tras vidas.
• Actuamos según lo que pensamos.
• Nos convertimos en aquello que pensamos en el curso de todo el día.
• En el mundo sin dimensiones del pensamiento, todo cuanto pensamos está aquí.
• Poseemos la capacidad de convertir cualquier pensamiento en forma mediante el poder de la mente.
• El pensamiento es una energía sin forma que abarca la esencia de nuestra condición humana.
• Nuestras vidas son lo que crean nuestros pensamientos.
Estamos justo empezando a damos cuenta de la importancia del pensamiento como la fuerza más poderosa del universo. Hay un nuevo conocimiento y una nueva aplicación de estas ideas. En lugar de estar contra el terrorismo y la guerra, hemos cambiado nuestro modo de pensar y estamos ahora por la paz y la cooperación. Estamos empezando a reconocer el hecho de que la guerra a las drogas, a la pobreza, al hambre y al crimen
es menos eficaz que la defensa de una juventud ilustrada y educada, de un nivel de vida más alto para todos y
del respeto por los derechos y posesiones del otro. ¿Comprendéis el hecho de que aquello que pensamos se convierte en acción? Y por lo tanto, que cultivar el pensamiento positivo tiene como resultado una sociedad más sana, más feliz y más pacífica. ¿Os dais cuenta de que estar en contra de algo nos debilita mientras que estar en favor de algo nos da fuerza?
4. ¿Habéis descubierto ya el otro lado de la frase «Lo creeré cuando lo vea»? En 1988 hay un despertar
a la idea de que el desarrollo de un ser humano superior es un proceso que supone la comprensión de que vemos lo que creemos, y no creemos lo que vemos. ¿Ha llevado este sistema de creencias al desarrollo de un ser humano superior? En 1983 escribí una parábola en la que un ser humano superior llamado Eykis visita nuestro mundo. Trae regalos en forma de pensamientos para ayudarnos a transformarnos y a transformar nuestro planeta. Su mensaje proclama: «Lo verás cuando lo creas». ¿Os han llevado las creencias que
describe Eykis a esa forma de pensar en el año 2088?
• Calidad en lugar de apariencia.
• Ética en lugar de normas.
• Conocimiento en lugar de éxito.
• Integridad en lugar de dominio.
• Serenidad en lugar de adquisiciones.

Si la respuesta es «Sí», ello es señal de que en efec to estáis creando un ser humano superior y de que se ha dado marcha atrás a la tendencia hacia la des trucción de este ser llamado ser humano. Mi conexión con vosotros es pensamiento puro, sin forma ni dimensiones, y lo mismo ocurre con el eslabón que os une a mí, al año 1988, y que avanza hacia el infinito.

TU LUGAR EN ESTA REVOLUCION ESPIRITUAL
A lo largo de todo este libro he venido recordándote un tema central: TU PENSAMIENTO CREA TU REALIDAD FISICA. Tus relaciones con las personas de tu vida se hallan esencialmente en tu pensamiento. Si ves amor en quienes te rodean, esto es lo que se desprenderá de tu experiencia de los demás. Lo mismo ocurre con tu visión del mundo. El universo físico que ves está sólo en tu mente. Cuando desconectas tu mente
o caes en la inconsciencia, el universo físico desaparece para ti. Y luego, cuando despiertas, tu conciencia, ese
universo vuelve a aparecer de manera mágica. Muy simple, en realidad: si no hay pensamientos no hay mundo físico. Como escuetamente decía Walt Whitman: «La teoría entera del universo está dirigida distintamente hacia un solo individuo, y este individuo eres Tú». Sin una mente con la que procesarlo, el universo desaparece
en la nada.
La pregunta más importante que debes hacerte cuando busques hallar tu lugar en esta revolución espiritual que acabo de describir brevemente es «¿Cómo veo el mundo en que vivo?». Sin perder de vista que los pensamientos los creas tú y que tu mente es el depósito de toda tu experiencia, observa atentamente cómo utilizas esa mente.
Si lo deseas, puedes negar esa revolución espiritual que yo he descrito y, en su lugar, ver un mundo que se
deteriora de manera lenta pero constante hasta convertirse en un marasmo sin espiritualidad. Podrás citar índices de criminalidad, poblaciones que mueren por inanición, desastres naturales, políticos ambiciosos, jóvenes desconsiderados, aumento de la drogodependencia, etcétera, y podrás lamentarte amargamente de la degradación del medio ambiente. Si eliges utilizar así tu mente, ésta será tu experiencia del mundo en que vives. Eso es lo que verás en todos y cada uno de tus días. En otras palabras, verás lo que crees. Explicarás como si nada los cambios de carácter positivo insistiendo en que son sólo excepciones a la regla. Y para ti, esta regla será aquello que -dirás convencido- es la verdadera naturaleza del destino al que está abocada la humanidad.
No sólo tú te conviertes en aquello que piensas sino que también el mundo se convierte en aquello que tú
piensas. Aquellos que opinan que el mundo es un lugar de tinieblas son ciegos a la luz que podría iluminar sus vidas. Aquellos que ven la luz del mundo ven los puntos negros simplemente como luz potencial.
¿Cuál es tu lugar en la revolución espiritual? Se están produciendo cambios fundamentales en el seno
colectivo de la humanidad. Si crees que esos cambios son negativos y destructivos, éste será tu lugar. Lo pensarás, te convencerás de ello y crearás las intenciones destinadas a cerciorarte una y otra vez. Puedes, por otro lado, elegir saber que por cada acto de perversidad hay un millón de actos de bondad, que hay por ahí todo un enjambre de buenos chicos que de verdad hacen cosas importantes y que los cambios espirituales, aunque lentos, están todavía presentes y son fáciles de ver. Éste será entonces tu lugar en la revolución espiritual.
Los cambios se están produciendo primero en las mentes colectivas de los hombres y, luego, también en el
mundo exterior. Estás aquí y tienes un propósito, el de ayudar a hacer que estos cambios se manifiesten con mayor profundidad y permanencia en la conciencia de toda la humanidad. Al confiar en ti mismo confías en la sabiduría que sabes te diseñó y creó a ti, y sabes que tienes un propósito y que también el universo tiene un propósito. Estás confiando en la inteligencia divina que fluye a través de ti.
Personalmente, yo procuro mantenerme al margen de las malas noticias con que se me bombardea de mil
maneras distintas. Quiero participar en la solución y no en el problema. Evidentemente, sé que todavía hay guerras, que todavía se cometen crímenes y que la pobreza y el sufrimiento abundan en el mundo. Mi pensamiento no se dedica a juz gar estos problemas ni a enfurecerse por su existencia, ni tampoco a desear que desaparezcan. Mi pensamiento, que se convertirá en acción, está consagrado a hacer algo respecto a esos problemas, convenciendo a quienes ocupan los puestos de poder para que apliquen sus recursos a mejorar las cosas; enseñando y escribiendo acerca de estos principios para aquellos que más los necesitan; enviando libros y cintas a instituciones necesitadas, etcétera. Cuando me concentro en aquello que defiendo y
no en aquello de lo que estoy en contra, gano en poder. Esto es cierto en cuanto a mi vida personal y también
en cuanto a mi otro papel más amplio aquí en la Tierra.
Tu lugar en esta revolución adquirirá solidez si te llenas de amor. No puedes alimentarte de tensión, ansiedad, miedo y duda. Éstas son emociones que inhiben más que dar poder. Para participar en la revolución espiritual, has de ser capaz de irradiar al exterior todo cuanto te enriquezca en tu conciencia espiritual. Tienes
el poder necesario para ello si así lo eliges.

COMO IRRADIAR TU NUEVA CONCIENCIA AL EXTERIOR
¿Qué tienes que puedas dar' Sin dejar de tener en cuenta que tu propósito es siempre dar, amar y servir en alguna capacidad, sea cual fuere la vocación que has elegido, es primordial saber qué vas a poder dar en tu misión y en tu propósito. No hace falta una inteligencia especial para saber esta simple verdad: no puedes dar
lo que no tienes. Si no tienes dinero, es evidente que no podrás dar dinero. Este principio puede también
aplicarse a tu contribución a la revolución espiritual.

Si no tienes dentro de ti amor, armonía o paz, será imposible que contribuyas con estas cualidades. En consecuencia, te hallarás entre aquellos que observan cómo tiene lugar esta revolución y o bien se preguntan por qué no participan en ella o forman parte de la resistencia. Si dentro de ti hay ansiedad, estrés, miedo, ira y tensión, esto será todo lo que podrás dar. Será lo que irradiarás al exterior y, evi dentemente, será lo que veas
en todo cuanto te rodea. Como siempre, te corresponde a ti elegir basándote en cómo decidas procesar el
mundo.
Los componentes de ansiedad, estrés, temor e ira no existen en el mundo independientemente de ti. No puedes salir de casa con un cubo y volver cargado con una porción. No existen en realidad en el mundo físico, aun cuando hablemos de ellos como si existieran. Pero sí hay gente que se comporta con estrés, con ansiedad, con ira y con miedo en el mundo. Estas acciones proceden exclusivamente de un modo de pensar. Así pues, si tienes en ti esos elementos es porque así has elegido procesar los acontecimientos y circunstancias de tu universo fí sico.
Aquellos que optan por alzarse en armas contra otros actúan a partir del miedo que reina en su pensamiento.
La presencia de tales pensamientos se ve justificada por un sistema de procesamiento interior que verifica esa conducta. Estas personas creen que el mundo es un lugar sospechoso del que hay que recelar, tanto a nivel personal como a nivel colectivo.
Si eres una persona deseosa de terminar con este tipo de conducta, deberás cambiar esas voces interiores.
Como decía Albert Einstein: «Los importantes problemas a que nos enfrentamos no pueden resolverse al mismo nivel de pensamiento con que los hemos creado». Así, todos los grandes problemas a que nos enfrentamos los seres humanos han sido creados por nuestro modo de pensar. Y un hombre considerado como uno de los intelectuales más brillantes de nuestro siglo nos recuerda que para efectuar cambios en ellos será necesario un nuevo modo de pensar.
No podemos seguir pensando en términos de división si deseamos traer la unidad a nuestro planeta. No
podemos seguir pensando en términos militaristas si deseamos traer la paz a nuestro mundo. No podemos seguir pensando en términos de odio si deseamos que haya amor en la Tierra.
Cada pensamiento puesto en práctica y convertido en un acto de ayuda, propósito o amor será tu
contribución. No importa lo que digan o hagan los demás: ellos tienen que realizar sus propios destinos. Cuando alguien te dirija sus críticas o su odio, sólo podrás responder con lo que lleves dentro. Si en tu interior residen la armonía y la paz porque así es como has elegido pensar, esto es lo que podrás dar. En ese momento habrás cambiado algo. Habrás lanzado un milagro al mundo e irradiado al exterior la realidad mágica que he descrito en este libro.
A medida que hagas esto a tu propio nivel personal y local verás que te expandes y llegas cada vez a más
personas. Esto es precisamente lo que ha ocurrido con todos los cambios que la revolución espiritual ha producido a tu alrededor. El movimiento verde empezó en las mentes de unos individuos y es ahora un fenómeno de alcance mundial. La idea de otorgar el premio Nobel de la Paz al Dalai Lama, el líder espiritual exiliado del Tíbet, un hombre cuya vida misma refleja una conciencia espiritual y una veneración por todas las cosas vivientes, tuvo su origen en la mente de una persona y se hizo finalmente realidad. El final del apartheid,
lo mismo que sus comienzos, fue primero una idea. Igual de poderosas son las ideas que se forman en tu
mente.
Estas palabras de Michael Jackson reflejan un mensaje auténticamente espiritual: «Somos el mundo, somos
los niños, somos los que hacemos un mundo mejor, empecemos pues a dar». Y son palabras que han ayudado
a eliminar una buena parte del hambre y la muerte por inanición que reinan en muchas partes de este planeta.
Es verdad que tú eres el mundo y que son tus pensamientos los que cambian cosas en él. Ten ve neración para con tu mente. Trata tu realidad interior e invisible con una consideración gozosa, y sepas que eres capaz
de crear realidad mágica en nuestro mundo y que cada pensamiento de amor y armonía tuyo es un átomo más que se alinea con vistas a la transición de fases que está teniendo lugar de manera inevitable en el preciso instante en que lees estas palabras.

COMO PUEDES CREAR UN MILAGRO EN NUESTRO MUNDO
En todo cuanto acabo de decir en estas páginas acerca de la creación de realidad mágica nada hay más importante que tu entrada en contacto con la parte superior de tu ser. Al principio, probablemente rechaces esta idea de ti mismo como hacedor de milagros en el reino mundial de la realidad mágica. Sin embargo, como escribió William James: «Una idea nueva se condena primero como ridícula y luego se descarta como trivial hasta que, finalmente, se convierte en lo que todo el mundo sabe». Muchos considerarán la idea de realizar milagros ridícula o imposible y seguirán llevando vidas que reflejarán sus creencias.
Sin embargo, cada vez son más las personas que creen en su propia condición divina y confían en la
sabiduría divina que la s ha creado. Éstas son las que están ayudando a crear la revolución espiritual que se está produciendo en estos momentos. Cada vez son más las personas que utilizan sus pensamientos invisibles para imaginar un mundo mejor, más seguro, más limpio, más responsable y con más amor. Estas gentes causan un impacto en los terrenos político, ecológico y espiritual de nues tro planeta. Conocen la sabiduría que encierran las siguientes palabras del jefe Seattle, quien a comienzos del siglo pasado escribió una carta en respuesta a la oferta del gobernador de comprar los terrenos de la tribu. Lee la carta del jefe Seattle y considera cómo hemos tratado el medio ambiente que heredamos de nuestros antepasados. Sus palabras son probablemente más relevantes hoy que nunca:

El presidente envía desde Washington la noticia de que desea comprar nuestras tierras. Pero, ¿cómo se puede comprar o vender el cielo? ¿O la tierra? Es una idea extraña para nosotros. Si no somos propietarios de
la frescura del aire ni del centelleo del agua, ¿cómo nos los podéis comprar?
Cada trozo de tierra es sagrado para mi pueblo. Cada aguja de pino reluciente, cada playa arenosa, cada niebla en los bosques oscuros, cada prado, cada insecto con su zumbido. Todos ellos son sagrados en el recuerdo y en la experiencia de mi pueblo.
Conocemos la savia que discurre por el árbol igual que conocemos la sangre que discurre a través de
nuestras venas. Formamos parte de la tierra y ella forma parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas. El oso, el ciervo, la gran águila, éstos son nuestros hermanos. Las crestas rocosas, la hierba del prado, el calor del cuerpo del pony y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia.
El agua que brilla mientras se abre paso por las corrientes y los ríos no es tan sólo agua, sino la sangre de
nuestros antepasados. Si os vendemos nues tras tierras, debéis recordar que son sagradas, Cada uno de los fantasmales reflejos de las aguas claras de los lagos nos habla de acontecimientos y recuerdos de la vida de
mi pueblo. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.
Los ríos son nuestros hermanos. Apagan nuestra sed. Llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Debéis, pues, tratar a los ríos con la bondad con que trataríais a mi hermano.
Si os vendemos nuestras tierras, recordad que el aire es para nosotros precioso, que el aire comparte su espíritu con todas las formas de vida que en él existen. El viento que dio a nuestro abuelo su primer aliento recibe también su último suspiro. El viento da también el espíritu de la vida a nuestros hijos. Por lo tanto, si os vendemos nuestras tierras debéis mantenerlas aparte y tratarlas como un lugar sagrado adonde el hombre pueda acudir a gustar el viento endulzado por las flores de los prados.
¿Enseñaréis a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñado a los nuestros? ¿Les enseñaréis que la tierra
es nuestra madre? Lo que acontece a la tierra acontece también a todos los hijos de la tierra.
Sabemos esto: que la tierra no pertenece al hombre sino éste a la tierra. Todas las cosas están entrelazadas, como la sangre que nos une a todos. El hombre no tejió la trama de la vida, es simplemente un hilo en ella. Lo que el hombre le haga a esta trama de la vida se lo hace a sí mismo.
Sabemos una cosa: nuestro dios es también vues tro dios. La tierra es para él preciosa, y dañarla es tratar con gran desprecio a su creador.
Vuestro destino es un misterio para nosotros.
¿Qué sucederá cuando todos los búfalos hayan sido muertos? ¿Y todos los caballos domados? ¿Qué su- cederá cuando los rincones secretos del bosque estén cargados del aroma de muchos hombres y la vista de
las colinas maduras enturbiada por los hilos parlantes? ¿Dónde estará el matorral? ¡Habrá desaparecido!
¿Dónde estará el águila? ¡Habrá desaparecido! Y ¿qué significará decir adiós al veloz pony y a la caza? El final
de la vida y el comienzo de la supervivencia.
Cuando el último piel roja haya desaparecido junto con sus espacios naturales y su recuerdo sea tan sólo una sombra de nube que se mueve por la pradera, ¿seguirán aquí estas costas y estos bosques? ¿Qué quedará del espíritu de mi pueblo?
Amamos esta tierra como el recién nacido ama el latido de su madre. Por lo tanto, si os vendemos nues tras
tierras amadlas como nosotros las hemos amado. Cuidadlas como nosotros las hemos cuidado. Guardad en el pensamiento el recuerdo de las tierras tal como las habéis recibido. Preservad la tierra para todos los niños y amadla como Dios nos ama a todos.
Del mismo modo que nosotros somos parte de la tierra, también vosotros. Esta tierra es para nosotros preciosa. También lo es para vosotros. Una cosa sabemos: sólo hay un Dios. Ningún hombre, ya sea piel roja o blanco, puede estar separado del otro. Porque somos todos al fin y al cabo hermanos.
Esta conciencia que con tanto amor nos describe el jefe Seattle está a tu disposición para que la compartas y
la expandas con tus pensamientos. Tú, una persona con una visión, eres como una piedrecita en la corriente que se mueve siempre hacia fuera camino del infinito, causando un impacto en todos quienes entran en contacto con ese rizo del agua que crea el mundo espiritual en el que con tanta fuerza creo.
Tú eres lo que hace que el mundo sea diferente. Tu presencia aquí es una necesidad divina. Perfecta y con
un propósito. Tu mente interior, callada e invisible, rige tu mundo y el mundo en el que te hallas inmerso. Este eres tú creando milagros. Estas palabras de san Juan de la Cruz, encontradas en La filosofía de lo perenne de Aldous Huxley, te darán confianza en tu capacidad para producir una realidad mágica:
Dios no reserva una vocación tan elevada (la de la contemplación mística) sólo a ciertas almas; por el
contrario, Él está deseoso de que todos la abracen. Pero encuentra a pocos que le permitan realizar para ellos cosas tan sublimes. Muchos son los que, cuando Él les envía pruebas, rechazan el esfuerzo y se niegan a soportar la austeridad y la mortificación, en lugar de someterse con perfecta paciencia como debieran.
Hallarás un mundo repleto de milagros cuando abraces tu responsabilidad por su creación en lugar de rechazarla. Todo cuanto sabes del mundo está en tu mente, y tú creas los pensamient os que ocupan ese espacio interior. Son muchas las cosas que puedes hacer cotidianamente para hacer realidad el Edén que es
tu derecho de nacimiento. Pero hagas lo que hagas en el mundo físico, debes saber que es movido en su totalidad por esa alma divina e invisible que se ha instalado temporalmente en tu cuerpo.
Poniéndote primero del lado de tu yo espiritual, antes que de tu yo material, irradiarás esa paz que hay en tu interior. Verás en aquellos que están todavía del lado de la guerra y la destrucción pruebas que determinarán tu
propia resolución de no participar de ese modo de pensar. No dejarás que se te disuada de tu misión sólo porque otros no estén contigo. En todas las áreas de tu vida te centrarás en aquello que defiendes.
Ni las malas noticias , ni los chismorreos, ni el hincapié que hacen los medios de comunicación en la tragedia
y el pesimismo captarán tu atención. Verás en todo ello áreas que mejorar, pero tu ser interior y divino te dirá también que los actos de curación, de bondad y de amistad superan en número a los de sufrimiento.
Crearás un mundo de realidad mágica cuando tú solo decidas utilizar tu inteligencia interior, divi na y milagrosa, para hacer que éste aparezca. En ti y en todos nosotros está la capacidad de ser sabios. Si ves el mundo bajo este prisma mágico, lo habrás creado. No se trata de ilusiones, es algo real para ti, muy dentro, en
el único lugar que puedes vivir. He aquí a Jehovah hablando por boca de su profeta: «Si yo estoy aquí, todos
los demás están aquí. Si yo no estoy aquí, no hay nadie aquí». Y lo mismo ocurre contigo. Eres la razón de ser definitiva de la realidad mágica en este mundo.
Al acercarme al párrafo final de este libro me emociono al pensar que he sido capaz de crear esta obra acerca de la realidad mágica a partir de dentro de mi pensamiento. En su escritura, pasando por todas las etapas de su desarrollo, he tenido un guía. Vivo para irradiar este sentimiento milagroso que llevo dentro, y sé que esta voz interior es capaz de crear auténtica realidad mágica en muchas formas. Pero, más que por conocer la magia que he creado en mi vida personal, con mi gloriosa familia, me estremezco por dentro ante la conciencia de que ella pueda cambiar algo en tu vida y en todo el mundo físico en que estamos inmersos. Mi cita final sobre el tema es del escritor de la antigüedad Milo (Filón el judío, siglo 1 d.C.):

Casas, ciudades, países y naciones han conocido una gran felicidad cuando un solo individuo ha pres tado atención a la Bondad y a la Belleza... Hombres así no sólo se liberan a sí mismos sino que llenan a aquellos con quienes se encuentran de un pensamiento libre.
Tú serás ese solo individuo, un ser espiritual que presta atención a la bondad y a la belleza. Sé que te llenarás y llenarás a quienes te rodean de una nueva libertad de pensamiento, la libertad de crear realidad mágica.
FIN

 

 
 
 
  >
 
 
 
 
 

 

 

 
         
         
       
       
       
Conferencias Místicas