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EL CIELO ES EL LIMITE

Capitulo 9

Para aprovechar el tiempo al cien por cien

Wayne W. Dyer

 

CAPITULO 9

Para aprovechar el tiempo al cien por cien

El individuo Sin Límites es un ganador el ciento por cien¬to de las veces. Para convertirse siempre en ganador, debe aceptar usted la idea de que para que haya ganadores no tiene por qué haber perdedores. Nuestra cultura está centrada en la idea de crear triunfadores por la vía externa. Es decir, en un mundo externo uno ha de derrotar a algún otro o lograr .algún objetivo externo para que le consideren ganador.

 
   

Pero el individuo SZE /Sin Límites no actúa según el sistema en que la mayoría de la gente se encuentra atrapada sin esperanza. Para un individuo Sin Límites, ganar es un proceso interno. Es la capacidad de considerarse un triunfador (porque uno opera basándose en señales internas) en casi todas las situaciones vitales. No tiene usted por qué derrotar a otro para ser un ganador y su idea del propio mérito no se basa en una escala externa sino en una escala interna. Si para convertirse en ganador ha de derrotar a un adversario, permite usted que ese adversario determine su propia visión de sí mismo como ser humano. El individuo internamente dirigido se niega siempre a etiquetarse como un fracasado sólo porque otro tenga más habilidad que él un día determinado.

El individuo Sin Límites nunca olvida la realidad de lo que es ganar y perder. El hecho es que nadie es mejor que otro más de unos cuantos minutos en un solo día. El individuo que es campeón mundial de algo puede, un día determinado, ser superado por muchos otros individuos. Si acepta esta realidad, puede empezar a comprender que si utilizamos la deñnición externa de lo que es ganar y perder (es decir, que para ganar hay que derrotar a otro y si no se logra se pierde), no hay duda de que todos somos perdedores todos los días de nuestra vida. Para llegar a ser un individuo  

 Sin Límites y dejar de considerarse un fracasado, hay que superar la dicotomía ganar/perder.
Si no olvida que su actitud interna es siempre una cuestión de elección personal, puede empezar a forjar una filosofía que sea siempre ganadora respecto a todo lo que es usted sin tratar de engañarse en absoluto. £1 primer paso para crear esa actitud de ganar al cien por cien es liberarse de la idea de que se pueda etiquetar a la gente sin más en ganadores y perdedores en competiciones concretas. La actitud de ganar al cien por cien permite, por ei contrario, considerarse siempre uno mismo un ganador sin que se eliminen por ello las posibilidades de desarrollo y creci¬miento. No tiene por qué dedicarse jamás a la "autoflage-lación" sólo porque haya encontrado un adversario que es más hábil que usted un día determinado. No puede criticarse a sí mismo por fracasar en su intento de alcanzar un objetivo. No tiene por qué mirar al otro para deter¬minar su propio nivel como ser humano, ni tiene por qué utilizar comparaciones para determinar sus propios méritos.
El hecho es que todo lo que hace en la vida le proporcio¬na una oportunidad de considerarse ganador. Puede usted aprender de todas las experiencias. Y si utiliza usted su experiencia vital para proporcionarse un estímulo al crecimiento más que como prueba de sus deficiencias, podrá ser un ganador al cien por cien. Ganar es en realidad una actitud, mientras que derrotar al adversario es algo que podrá lograr unos días y otros no. Repito que nadie puede derrotar a otro siempre. Es sencillamente imposible en un planeta con millones y millones de habitantes. Pero cualquiera puede acabar una actividad como ganador, y también con capacidad para convertirse en un individuo aun más competente en cualquier campo concreto si mantiene siempre una actitud interna firme de ganador. Lo que ha de hacer es abandonar de una manera radical esa pauta negativa que tanto impera en nuestra cultura, la actitud de destacar el triunfo a expensas siempre de los derrotados.

ES ABSURDO QUE HAYA GANADORES A EXPENSAS DE LOS PERDEDORES

Nuestra cultura concede un valor muy elevado al hecho de ganar a costa de que otros pierdan. En el mundo de los negocios, esto se llama movilidad ascendente, y hay que estar siempre pendiente del tipo que intenta conseguir el trabajo que uno quiere. En las competiciones atléticas los jóvenes se someten a la dieta de ganar a toda costa, y a la persona que no gana se la considera un fracasado. Las universidades, con su insistencia en las notas y los exáme¬nes, etiquetan a los estudiantes como ganadores y perdedo¬res. Se escriben libros que explican el modo de triunfar, de vender más que el otro, de ser el "número uno", de derrotar psicológicamente al adversario y muchos otros temas que se centran en la idea externa de ser un ganador. El individuo Sin Límites opera basándose en señales internas, como hemos explicado en otras secciones de este libro. La idea de tener que derrotar a otro, o tener que compararse con otro, es una contradicción para la persona que está estructurada según principios internos. En conse¬cuencia, el individuo Sin Límites mira hacia sí mismo para determinar si es o no un triunfador en la vida. El ganar nada tiene que ver con derrotar a otro, vender más, compararse con otros, con la movilidad ascendente, la competitividad o cualquier otro medio externo de valorar¬se. El individuo SZE/Sin Límites comprende lo absurdo que es utilizar a otro como índice para determinar el propio estatus. Puede emprender por ello cualquier activi¬dad y salir de la experiencia como ganador. Esto es así porque el individuo, en vez de basarse en un criterio externo, decide por sí mismo si ha ganado o no. Así pues, para ganar el cien por cien de las veces hay que aprender a mantener una actitud ganadora en todo lo que se empren¬de en la vida, en vez de valorarse de cualquier modo externo.
La idea de no considerarse nunca perdedor es algo que merece amplia consideración si quiere usted de veras convertirse en un individuo Sin Límites. Si utilizamos
alguna pauta concreta de comparación, todos los habitan¬tes de este planeta son perdedores casi siempre. ¿Por qué iba a desear -usted etiquetarse de un modo negativo y humillante siempre, y valorarse sólo en comparación con los demás? Es usted un ser único en el mundo. Sabe muy bien que no hay otra persona que vea, actúe, piense o sienta exactamente igual que usted. Si esto es cierto, ¿cómo puede ser un perdedor sólo porque no se ajuste a determi¬nadas normas uniformes que se pretende que utilicemos como pauta' comparativa?
Cuando se es una persona Sin Límites, no hay perdedo¬res. Hay personas que tienen habilidades, intereses e instintos diferentes. Algunas personas deciden competir con otras, pero eso no significa que cuando uno saca menos puntos o no logra meter goles haya fracasado. En realidad, lo único que quiere decir es que no ha metido goles o ha metido menos que su adversario. Puede que quiera traba¬jar para llegar a ser más eficaz en lo de darle patadas a un balón, pero no tiene por qué etiquetarse como un fracasa¬do en el período de entrenamiento. Después de todo, cuando pierde un partido, ¿qué ha perdido en realidad? Absolutamente nada. Su vida sigue igual; aún posee usted esos valores y esas necesidades superiores, el deseo de crear su propia verdad y todo lo demás que acompaña a una personalidad que funciona de un modo pleno. Lo único que sucede es que ha tenido un rendimiento inferior a su adversario un día determinado. ¡Nada más!
Lo mismo sucede cuando persigue un objetivo que se ha fijado y no logra alcanzarlo. No es usted un fracasado como individuo por el solo hecho de no haber logrado un objetivo. Lo único que tiene que hacer es aprender de la experiencia y pasar a otra cosa. Para aprender tiene que fracasar algunas veces. Todo el que ha logrado algo ha experimentado una cuota notable de fracasos. Pero no tiene por qué etiquetarse nunca como fracasado por ello. Cuando se considera usted un fracasado pasa a juzgarse en términos negativos. Cuando esto sucede, queda usted condenado a'creer el absurdo de que es un fracasado en la vida. Todo ese,proceso de etiquetarse como fracasado leimpide crecer y madurar; y para el individuo SZE operar desde una posición que permita desarrollarse, madurar y crecer es la esencia misma de la vida. En una ocasión, le preguntaron a Thomas Edison qué significaba para él ser un fracasado después de veinticinco mil tentativas fallidas de inventar una batería. Su respuesta tiene un interés significativo para todos nosotros. "¿Fracasado? No soy en modo alguno un fracasado. Ahora conozco veinticinco mil formas de no hacer una batería".
Todo lo que le permita seguir madurando y creciendo no tiene por qué evitarlo, y considerarse un fracasado es el mayor obstáculo que puede poner a su capacidad de realizar elecciones positivas. Su capacidad de ser un triunfador al cien por cien se basa, pues, en abandonar la idea de que perder en algo equivale a ser un perdedor. Si se considera un perdedor sólo porque aún no ha conseguido algo, nunca podrá inventar nada.
No se trata simplemente de un juego que le pido que practique consigo mismo, y menos aún una invitación a engañarse a sí mismo llamándose ganador cuando no lo es. Le pido que invierta por completo la idea de ganar/perder en su pensamiento, que trascienda esta dicotomía negativa y procure pensar que usted es lo que decide usted por sí mismo, en vez ele, tener que medirse por normas externas. Todo lo que elija usted hacer puede enfocarlo desde la posición de mantener una actitud ganadora. ¡Quiero decir todol No tiene por qué considerarse de nuevo un perdedor, independientemente de su inteligencia, su capacidad, sus aficiones, su talento o cualquier otra cosa. El ser interno y consultarse desde una posición de autoestima es lo que distingue en realidad a los ganadores de los que se conside¬ran perdedores.
La realidad nos dice que no existe eso que llamamos el número uno. Hay siempre otro equipo, otro individuo, otro objetivo más allá de nuestro nivel actual. Los cuatro minutos por milla era una barrera que, hace sólo veinticin- co años, creíamos que nunca se superaría, y ahora habla¬mos de tres minutos por milla en el futuro. ¿Son hoy perdedores todos los que hicieron una milla en cuatro minutos hace unos años? Ningún ser humano debería considerarse jamás un perdedor; cualquier conducta enca¬minada a convencer a otros de ¡que son unos fracasados es negativa para todos los involucrados.
La clave del progreso es la esperanza, no la decepción. La cooperación, no la rivalidad, es lo que incrementa los Índices de eficacia en la mayoría de las empresas humanas. La clave del éxito interno y también, del externo es el orgullo interior y no la mortificación. Las claves para funcionar con éxito en casi todas las actividades son estar relajado, en paz consigo mismo, seguro, emotivamente equilibrado, libre y suelto. Hacer una prueba, jugar un partido de fútbol decisivo, pronunciar un discurso, cual¬quier cosa que se considere que produce tensión, se hace mejor con paz interna. Y los gritos, reñir, pinchar, halagar, castigar o despreciar no producirá en general más que tensión, y, en consecuencia, más "fracaso".
Cuanto más en paz esté consigo mismo, y más se permita disfrutar de una actividad, más probable es que sea capaz de realizarla a un nivel superior; y, por supuesto, con ese tipo de actitud interna nunca caerá tan bajo como para calificarse, o calificar a ningún otro ser humano, con una etiqueta tan indigna como la de "perdedor".

EL PROCESO PARA CONVERTIRSE EN UN GANADOR AL CIEN POR CIEN

Para convertirse en un ganador perpetuo en la vida hay que pasar por un proceso que obliga al individuo a superar muchas de sus formas normales de funcionamiento. Hasta ahora le han condicionado a pensar según dicotomías y a utilizar la técnica de etiquetar para describirse. Es decir, le han enseñado a compartimentar en vez de enseñarle a pensar. En la escuela y en la universidad, le animaban a disponer nombres, datos, ideas y problemas según catego¬rías. Le animaron a memorizar datos para poder repetir¬los. Le enseñaron que había respuestas correctas e inco¬rrectas para todo en la vida. Si hacía bien un problema, recibía una recompensa, si lo hacía mal, un castigo.En consecuencia, le enseñaron a evitar el tipo de pensamiento que yo propugno a lo largo de las páginas de este libro. Difícilmente le enseñarían que pensar interna¬mente era un valioso ingrediente de la vida. En realidad, le decían lo contrario: aprenda correctamente los datos y olvídese de pensar por sí mismo; la vida se divide en verdades y errores y su tarea es buscar las verdades y evitar los errores.
Le explicaron que un poema, sólo podía interpretarse de un modo determinado, o que Ernest Hemingway pensaba en algo muy concreto cuando escribió sus novelas y que el objetivo era descubrir sus intenciones ocultas. Le dijeron que buscase en cada área temática la respuesta que satisfaciese a la autoridad externa, que aprobase el curso correspondiente y que se olvidase de sus ideas personales sobre las cosas. La educación significaba adaptarse, com¬portarse, memorizar, aprobar exámenes, olvidar y luego atiborrarse otra vez para el examen final y luego olvidar para siempre toda la información aprendida. Y este mismo tipo de enfoque rígido del aprendizaje se aplicaba prácti¬camente a todas sus experiencias de la vida.
Le enseñaron que en este mundo había ganadores y perdedores y que si jugaba usted al fútbol, el equipo ganador era el que metía más goles. Empezó así a equipa¬rar el ser un ganador con el hecho de meter más goles, o con algún otro tipo de actividad extern;i. Sus entrenadores le advertían y le reprendían por su falta de integridad cuando fallaba una jugada o rendía menos que otros. Le obligaban a ser un campeón y no le permitían nunca el lujo de gozar simplemente de una actividad. Siempre le decían, por el contrarío, que debía esforzarse al máximo, en todo, aunque este tipo de mentalidad desemboca en úlceras, depresión y autorreproche.
No le animaban a hacer simplemente, a disfrutar, a perseguir sus propias verdades. Su formación se centraba, por el contrarío, en premios externos, como notas escola¬res, actividades competitivas, y en aprender a ganar dinero para poder ser feliz. La mayor parte de su educación estaba destinada a enseñarle a compartimentarse y a utilizar medidas externas para determinar lo meritorio y significativo que podía ser como ser humano.


Ganar al cien por cien supone introducir ciertos cambios espectaculares en su vida, cambios basados únicamente en el sentido común y en la fidelidad personal a sus valores internos. Es evidente que esforzarse siempre al máximo y en todo le agotará y le impedirá alcanzar la perfección en cualquier campo de la vida. Usted sabe que no puede ser mejor que todos los demás, así que ¿por qué utilizar constantemente a algún otro como índice de su propio mérito o su capacidad? Sabe usted de sobra, si examina los hechos, que en cualquier actividad competitiva hasta los individuos de más talento en un campo determinado han de perder casi tantas veces como ganan.
Así que, ¿por qué debe considerarse nadie un perdedor cuando se trata de algo inevitable? Piense que no puede ganar a todos los demás siempre, y, si esto es cierto, ¿por qué no admitirlo y empezar a regir su vida por los estímulos internos más que por los externos? Usted sabe de sobra que no hay nada en la vida que sea siempre del todo una cosa o la otra, que todo problema tiene varias solucio¬nes posibles y que nunca se resuelve nada por el simple procedimiento de etiquetarlo. Usted sabe que todas las personas tienen dignidad y valor, por muchos errores que cometan, y que, sin embargo, esas mismas ideas de sentido común las olvidan muchos al pretender infatigablemente ganar y etiquetarse y etiquetar a otros como perdedores durante casi todos los días de su vida.

Este libro trata de un nuevo modo de enfocarse uno mismo y de enfocar todas las actividades. Para cultivar ese yo que gana un cien por cien de las veces debe usted adoptar 1) una forma nueva de pensar que le conduzca a 2) nuevos sentimientos y que desemboque en 3) nuevas conduc¬tas. Si le interesa cambiar algo de sí mismo, ha de pasar por esta escalera de tres tramos para que el cambio se convierta en parte permanente e inalterable de su nuevo yo Sin Lí¬mites.

El proceso es el siguiente:

1. PARA PENSAR como un ganador al cien por cien

Es usted responsable de los pensamientos que tiene en la cabeza. Tiene la posibilidad de pensar lo que quiera, y casi todas sus actitudes y conductas negativas nacen de cómo decide pensar. Sus pensamientos son responsabilidad personal suya, y una vez que acepte esto como parte fundamental de su humanidad total estará en condiciones de cambiar todo lo que le desagrada de sí mismo. Las emociones no surgen porque sí. Las acciones no se produ¬cen por las buenas. Todos sus sentimientos y sus actos van precedidos de procesos mentales llamados pensamientos, y nadie puede nacerle pensar algo que usted no quiere pensar. Su parcela de libertad, aun cuando otros le estén manipulado o encarcelando, es esa capacidad de elegir las ideas y los pensamientos que hay dentro de su cabeza. En cuanto comprenda que sus emociones y conductas proce¬den directamente de su pensamiento, comprenderá al mismo tiempo que para afrontar un problema personal lo primero que tendrá que abordar serán los pensamientos que apoyan sus emociones y conductas negativas.
Sabe usted perfectamente que controla sus pensamientos y que si quiere llegar a ser un individuo Sin Límites ha de intentar básicamente aprender a pensar de modo distinto de como le han enseñado a pensar. Las actitudes son sólo pensamientos y el primer paso para el estilo de vida de ganador al cien por cien que le propongo es no olvidar que puede elegir cualquier actitud que desee, y prácticamente en cualquier circunstancia.
Será capaz de convertirse en un ganador al cien por cien si decide pensar como ganador y procurar erradicar las imágenes de perdedor que pueda llevar arrastrando desde un período anterior de su vida. Pensar como ganador significa no tener que derrotar siempre a otros. Significa ser capaz de superar una situación en la que fracasa en su tentativa de alcanzar un objetivo. Entraña no exigirse la perfección en todo lo que haga, sino, por el contrario, considerarse perfecto, "perfectible" y, en consecuencia, capaz de progreso y desarrollo. Significa no olvidar que la perfección no significa permanecer siempre igual. Significa ser capaz de permitirse progresar y crecer. Pensar como un ganador significa no hacerse reproches. Significa negarse a admitir pensamientos autodespectivos. Supone rechazar la tendencia a valorarse en comparación con otros, y dar permiso para ser el individuo único que uno es. Todos los pensamientos que contribuyan a que se crea usted un perdedor resultan más fáciles de rechazar si se consideran como elecciones. En cuanto asuma usted la responsabilidad de esos pensamientos, podrá decidir con¬vertirlos en pensamientos positivos. Si juega usted un partido de tenis contra un adversario fuerte y sale derrota¬do, sólo será un perdedor si así lo considera. En realidad cada una de las derrotas que pueda sufrir es algo que fortalece su carácter y mejora su capacidad. Podría usted concluir el partido, diciendo que ha aprendido algunas cosas, que ya sabe qué jugadas tiene que practicar, y que ha sido una experiencia magnífica jugar con un adversario tan bueno. Elegir exactamente lo contrario es algo que está a su disposición sin duda. Puede usted irritarse, tirar la raqueta, enfurecerse consigo mismo, llamarse inútil y obsesionarse por el hecho de haber perdido. Elija lo que elija, la realidad se mantendrá tal y como es. No habrá conseguido usted, de todos modos, devolver la pelota por encima de la red tantas veces como su adversario, y eso siempre será verdad en todas los partidos que pierda. Pero el cómo va a pensar, qué va a hacer cuando pierde y cómo va a situar esa pérdida en ei marco racional de su vida, son cosas que decide usted. Un 'ganador coherente sabe que se progresa y se crece tanto por las derrotas como por las victorias y que no hay nada en la vida que justifique que uno se torture.

2. PARA SENTIRSE un ganador al cien por cien

Si sus sentimientos nacen directamente de sus pensa¬mientos, y sabe usted que puede elegir sus pensamientos, parece lógico afirmar que puede usted decidir también lo que va a sentir. Las emociones no son grandes secretos, son los resultados psicológicos de sus pensamientos, y no hay nada de "automático" en decidir lo emocional que uno quiere ser. Cualquier emoción de carácter funcional que le ayude, que sea agradable y que sea algo en lo que desee apoyarse, puede alcanzarla con la voluntad. Es absurdo pretender que no podemos evitar sentir como sentimos, que nuestras emociones "caen" sencillamente sobre noso¬tros y que no tenemos control sobre ellas, que en realidad no podemos evitar ser como somos desde el punto de vista emotivo.
El individuo Sin Límites puede ser muy emotivo, pero no es un individuo a quien sus emociones inmovilicen. Aprender a controlar las emociones personales y a respon¬sabilizarse de ellas, en vez de acusar a un misterioso "inconsciente" o a una antigua experiencia como fuente de sus emociones de hoy, es el medio de alcanzar la autono¬mía y la libertad personal en la vida. Entender la cólera como una elección más que como algo que sencillamente le ocurre, le permitirá eliminarla cuando le inmoviliza o cuando inmoviliza a otros. Si se limita a aceptar la idea de que no puede evitar ser como es y que sus emociones simplemente se producen, es evidente que no podrá hacer nada por cambiarlas cuando interfieran en su vida. Hay algo fundamentalmente razonable en asumir la responsa¬bilidad de lo que va a sentir uno en vez de limitarse a dejarlo a la suerte o a un sistema genético basado en la distribución al azar de rasgos emotivos.
El ganador al cien por cien es el que decide esforzarse por no sentirse deprimido, traumatizado, furioso, culpable, innecesariamente asustado, para no rechazarse o no sentir¬se angustiado como reacción a los problemas y experiencias vitales. En una competición entre usted y un adversario, será su estado emocional el que determine su eficacia. Cuanto más tenso esté, más provocará que la competición tenga consecuencias de vida o muerte, más se irritará consigo mismo y más tensión sentirá y menos posibilidades tendrá de salir victorioso de esa experiencia.
Esas reacciones emotivas que llevan a la pasividad y la inmovilización, nacen directamente de lo que piensa usted en el momento. Cuando se presiona o reaviva algo que ya está liquidado, cuando se enfurece consigo mismo o con su adversario o aumenta su tensión haciéndose amenazas mentales, decide usted sentir como perdedor. Cuanto más tenso esté como resultado de esos pensamientos, más probable es que se sienta cada vez peor, hasta que, por último, esté tan angustiado que se dé por vencido.
Es posible el mismo tipo de reacción emotiva cuando va usted a examinarse en la universidad, o a una entrevista para conseguir un trabajo, o a cualquier otra prueba que pueda resultarle dura y difícil. Cuanto más antinatural sea usted (cuanto más empiece a juzgarse en términos negati¬vos, y cuanto más tienda a enjuiciarse en el momento de la actividad;, más probable será que elija emociones negati¬vas que constituyan un obstáculo y le impidan ser eficaz. Además, si se califica luego según el resultado, en vez de centrarse en lo bien que lo ha hecho y en lo que haya podido aprender, volverá usted a considerarse un perdedor y a sentirse luego un perdedor.
Sentirse siempre un ganador es posible hasta en los peores momentos o en las situaciones más decepcionantes. Su reacción emotiva a todas las actividades de la vida y a todas sus empresas individuales, es algo que depende enteramente de usted y de cómo decida pensar. El indivi¬duo SZE /Sin Límites parece comprender que sentirse mal y deprimido supone desperdiciar esos preciosos momentos que pasa en esta vida y, en consecuencia, no hay para él si¬tuación que merezca que se paralice y se llene de angustia. Lo que hace el individuo Sin Límites ante un problema es actuar; mientras que la táctica negativa es sentarse a vacilar y a sentirse mal. Cuando uno se dedica a obrar activamen¬te en vez de pensar y valorar de modo continuo su actua¬ción, sobre todo en comparación con otros, está demasiado involucrado en la vida para tener reacciones emotivas de carácter negativo. Los individuos inertes, perezosos e incontrolados son, en general, los que tienen tiempo para todas esas autoacusaciones mentales y esa piedad consigo mismos que lleva a reacciones emotivas de carácter negati¬vo. El ganador al cien por cien está tan emocionado actuando y sintiéndose capaz de disfrutar el momento presente, que no tiene tiempo siquiera para alimentar una mentalidad de perdedor. ¡Decisión, sí! ¡Expresar rápida e indoloramente la propia frustración, sí! Pero entregarse de continuo a los autorreproches, la cólera, la depresión, etc., es algo impropio de un ganador al cien por cien.



3. PARA ACTUAR como un ganador al cien por cien

Sus actuaciones como ganador al cien por cien se producirán de modo automático cuando se convenza de que en realidad puede cambiar su modo de pensar por una filosofía de ganador total siendo el único que determine lo que decida pensar. Entonces aceptará la idea de que sus emociones no tienen por qué ser barreras que le impidan alcanzar sus objetivos Sin Límites; porque usted suele ser el rector de sus sentimientos también. Empezará a actuar automáticamente de un modo que propicie esa autoimagen de ganador al cien por cien. Se tranquilizará, dejará de debatirse, permitirá a su cuerpo hacer lo que sabe hacer en virtud de su experiencia y su aprendizaje y saldrá usted triunfante de todas las pruebas de su vida.
Toda la obsesión de nuestra cultura por el triunfo pertenece casi exclusivamente al tipo de triunfo competiti¬vo, de derrotar a otro, y de acumular valores externos. No hay duda de que esta forma de ganar es imposible al cien por cien, pues nadie puede ser siempre mejor que todos los demás. En realidad, perseguir este tipo de triunfo a toda costa tendrá como consecuencia que no gane usted siquiera un cinco por ciento de las veces. Si anda usted mirando siempre de reojo para ver cómo lo hace el otro y poder determinar si es usted el que gana o si necesita otra persona con la que compararse o a la que derrotar, e incluso a la que sobrepasar, depende usted de elementos externos para su triunfo. En tales circunstancias, difícilmente saldrá usted triunfante. Desperdiciará usted casi todos los mo¬mentos presentes persiguiendo al otro, y será casi siempre "perdedor por definición".
Las conductas de ganador al cien por cien puedenpracticarse en casi todas las experiencias y actividades de la vida. Fluyen directamente de sus actitudes do ganador, y quizá se encuentre con que sale usted ganador en situaciones en que casi todos eligen la locura. Además, su actitud pronto se hace contagiosa y se impone en todas las áreas. Cuando empieza usted a ser un individuo que sabe apreciar la vida, por ejemplo, se convierte en alguien que comprende que puede aprender de la adversidad. Asi, si pasa usted por un período particularmente duro, por ejemplo una disminución de los ingresos, una enfermedad, un fallecimiento en la familia o incluso dificultades meno¬res como un embotellamiento de tráfico o una cola larga, esa capacidad de apreciar cada momento y de vivirlo plenamente le permite superar la actitud de perdedor que anteriormente le inmovilizaba e inquietaba durante largos períodos. Empieza usted a buscar algo beneficioso en las situaciones difíciles en vez de dejar que las circunstancias le derroten. Al poco tiempo, aunque se trate de duros juegos competitivos o en el trabajo, busca usted algo que apren¬der en vez de algo de lo que quejarse. Empieza a correr riesgos y a ensayar nuevas conductas que antes rechazaba, porque no teme ya perder. El fruto de una actitud ganadora se reduce básicamente a esto: el estatus sin límites del que he hablado a lo largo de este libro.
Estas situaciones críticas de la vida cotidiana que enumero a continuación son ejemplos típicos de la actua¬ción de un ganador al cien por cien:
En tu trabajo. No tiene usted por qué arrinconarse en la trampa de la movilidad ascendente. En realidad, cuanto menos se preocupe usted por ascender, mejor podrá funcionar con eficacia en el presente e, irónicamente, más posibilidades de ascenso tendrá. Los que se limitan a hacer su trabajo, que disfrutan con lo que están haciendo y que viven día a día son los que pueden ser más productivos y los que pueden acumular más méritos para el ascenso. Cuanto más humano sea usted con los demás y consigo, más se estimarán sus servicios de dirección. Pero si anda usted siempre esforzándose continuamente por destacar, dando coba y hecho. un manojo de nervios por la obsesión del futuro, nunca podrá tener la actitud ganadora del indivi¬duo SZK.
Me han entrevistado en relación con ofertas de trabajo varías veces en mi vida. En todas esas entrevistas, mi actitud fue la siguiente: "Si soy sólo yo mismo, si no finjo ni engaño en nada, además de demostrar que puedo sobrevi¬vir perfectamente sin ese trabajo, transmitiré exactamente la imagen que deseo que tengan de mí". Cuanto menos intentaba impresionar a mis entrevistadores, más capaz era de ser simplemente yo mismo. Siempre conseguí ganar, aun cuando no consiguiese el trabajo. Cuando considero retrospectivamente aquellos trabajos que "casi" conseguí, me doy cuenta de que no eran adecuados para mí entonces ni lo son ahora. De todas esas entrevistas aprendí cosas importantes, y siempre salí de ellas sintiéndome un gana¬dor. ¿Por qué? Porque no necesitaba un trabajo concreto para sentirme satisfecho conmigo mismo. La experiencia me parecía valiosa. Me puse a prueba en una situación tensa y aprendí algo de la experiencia.
Puede usted sentirse ganador en toda relación que tenga con sus jefes o con sus compañeros de trabajo. Puede abordar a un supervisor desde la posición de saber que es usted una persona magnífica, independientemente de cómo resulte la cosa. Puede salir de esa entrevista habiendo aprendido cosas que le ayudarán a ser más eficaz en entrevistas futuras similares, con su dignidad intacta, en primer término porque no la ha puesto en juego. Puede usted enfocar su trabajo como algo que usted eligió hacer. Si va a tenerlo que hacer otra vez hoy, disfrutará de su elección laboral y crecerá con ella... ¡hoy!
Si ya no desea hacer esa elección, o si está dispuesto a correr los riesgos que entraña el hacer nuevas elecciones profesionales, puede usted "crecer" en una nueva direc¬ción laboral. La actitud de ganador al cien por cien en el trabajo exige no situar su dignidad personal ni su mérito ni su sentido de tener un objetivo en la vida en el molde extremo de hacer un trabajo, sino operando desde una perspectiva de apreciación interna por sí mismo. Si invier¬te usted el proceso de justificar su mérito por el trabajo y pasa a hacerlo desde dentro, abandona la cuestión de "necesitar" un trabajo concreto. En cuanto deja de necesitar, tiene libertad de hacerlo por elección. Si es usted lo suficientemente sincero consigo mismo para admitir que no se siente ya satisfecho con su trabajo, y ha eliminado esa necesidad, podrá hacer lo que decida y ganarse la vida. El ingrediente clave de una actitud Sin Límites en el trabajo es la capacidad de abordar cualquier problema o tarea desde la perspectiva de "actualizarse" uno a sí mismo. El individuo creador se entrega a su trabajo y no se limita a realizar tareas por un salario. Si no se entrega usted a su trabajo y se actualiza en lo que hace debe empezar a hacerlo con la actitud de ser capaz de aprender y de crecer todos los días.
En sus relaciones personales. Puede abordar usted todas sus relaciones personales con una actitud de ganador al cien por cien si decide ser una persona Sin Límites en este campo. Eso entraña olvidar el problema que tiene con sus seres queridos y, en vez de aferrarse a él, aceptarles hoy por lo que son. Significa rechazar esas tentativas suyas de manipularles, de hacerles más parecidos a usted y sustituir¬las por una aceptación a nivel diario. Significa esforzarse por no alterar las cosas en sus relaciones.
Las relaciones de ganador funcionan porque cada miembro de la alianza está dispuesto a aceptar a la otra persona sin más, tal cual es, y todos se tratan entre sí desde un punto de vista afectuoso. Si se limita usted a mirar a su esposa, a sus hijos, a amigos o conocidos con una actitud de aprecio total por lo que son, nunca volverá a ser un perdedor en el amor. Cuando sólo transmite usted afecto en una relación y sólo se desarrolla y crece con ella, no puede perder. Cuando estoy a punto de decir algo que podría ser muy poco amable o a quejarme de mi hija, me digo constantemente: "¿De verdad quieres que la relación se base en pequeñas disputas y en la hostilidad? Si la apreciaras de veras, no darías tanta importancia a esas pequeñas discrepancias". En cuanto me recuerdo a mí mismo que se trata de un ser humano significativo y digno, con sentimientos propios, y no quiero, en realidad, eliminar nada de esa dignidad, hallo en general un modo más eficaz y productivo de exponer mis quejas.
Lo indudable es que cuando procuro realmente no ser demasiado crítico o agobiante, quejándome o haciendo cualquier otra cosa que cree hostilidad en una relación, suelo poner coto a esa conducta. Por otra parte, cuando me doy cuenta de que alguien a quien quiero se está poniendo pesado, en vez de embarcarme en una larga disputa sobre esa actitud que me desagrada, me limito a exponer mi punto de vista y me alejo de la posible erupción. Tras un período de enfriamiento, puede uno poner fin a casi todas las discrepancias.
Procurando eliminar los puntos tensos en una relación, y cultivando un vigoroso sentimiento de estimación del mérito de la otra persona, sus relaciones pueden ser también de ganador al cien por cien. En una comunidad sana, no aparecen ias viejas luchas familiares. Puede usted poner coto a todos esos abusos adoptando una actitud ganadora ante todas las personas que son importantes para usted. Por supuesto, jamás tendrá unanimidad total en todas las cosas, pero las discrepancias no significan que tenga que ser usted desagradable.
En las actividades académicas. Si sus razones para estudiar son externas y no internas, preferirá usted siempre aprobar el curso por la vía fácil, buscará la aprobación del profesor y la calificación alta en los exámenes. El que es siempre ganador, sabe que estudiar es una cuestión completamente interna: que aprender por el puro gozo que proporciona, porque nos aproxima más a nuestra propia verdad, a la belleza, a apreciar verdaderamente la vida, es razón suficiente para buscar el conocimiento. Si es usted inmune a las presiones que ejercen otros sobre usted para conseguir que estudie, si se incorpora a cualquier experiencia de aprendizaje porque lo desea, tendrá muchas posibilidades de ser un ganador al cien por cien en ese campo.
Esos títulos carecen prácticamente de significado, aun¬que muchas personas externas le convenzan de que debe usted conseguirlos. En realidad, progresará usted y disfru¬tará de la vida según lo que sea capaz de hacer cuando estéahí fuera, en ese mundo externo, no en el archivo de un centro de enseñanza. En lo que respecta a sus matrículas de honor, no significan más que medallas al mérito absoluta¬mente inútiles, y debe usted o producir o quitarse de en medio y dejar que sea otro quien haga lo que hay que hacer. Siempre que he aparecido en televisión o he hablado ante públicos de todo el mundo, no he tenido nunca a ningún posible anfitrión u hombre de negocios que me preguntase qué nota había sacado en psicología. La gente no se preocupa por esas cosas, o no debería hacerlo. Conseguirá usted "llegar" en la medida en que confíe en sí mismo y en lo que hace, no por lo que hizo para conseguir un diploma. Como son muchos los jóvenes que se consideran fracasados si tienen historiales académicos mediocres, es importante hacerles entender que su mérito no tiene nada que ver con esas notas, que pueden suspender un curso y ser ganador, si piensan como personas Sin Límites. Puede aprender usted de todo lo que haga en la vida. Otros le valorarán a veces en términos críticos, y a veces no llegará usted a la cima, pero si se convence de que sacó algo valioso de la experiencia, es usted un triunfador.
En las competiciones deportivas. En este campo es donde más aflora la mentalidad triunfador/fracasado en nuestra cultura. He escrito sobre esa actitud en otras secciones de este libro y a estas alturas ya sabe usted qtie apoyo la idea de abordar cualquier actividad deportiva desde la perspec¬tiva del gozo, la paz interior y la diversión. No cabe duda de que es importante competir en cualquier prueba atlética, pero no hay por qué aceptar imágenes de "perde¬dor" si se compite con un adversario superior. Si juega para sí mismo, para mejorar su capacidad, para alcanzar el nivel que considera usted satisfactorio, para sentirse relaja¬do y libre de tensión y para poner término a la incesante comparación con otros, puede convertirse en un ganador al cien por cien en cualquier empresa atlética. Si es usted un ganador interno, que posee control de sí mismo y que sabe por qué participa en el juego, obtendrá, irónicamen¬te, más victorias que si se debatiese usted constantemente por ganar, si exigiese, si se enfureciese, si se pusiese tenso.E1 individuo relajado y con paz interior que se limita a dejar funcionar su cuerpo tal como lo ha adiestrado a actuar, es el tipo de atleta que no sólo es un ganador en el campo de la competición atlética, sino en todos los campos.

Todas estas categorías, junto con otras que hemos mencionado en este libro, como las de las relaciones entre padres e hijos, las relaciones sexuales, los viajes, las aficiones y pasatiempos, las actividades de dirección, etc., son cosas en las que usted puede ser un ganador al cien por cien. Si aborda usted una entrevista con confianza interna y .conocimiento de sí mismo, no puede usted perder, independientemente de lo que puedan decir otros. Puede usted leer en el periódico que h;i perdido o sus amigos pueden etiquetarle como un "fracasado", pero en realidad no será usted nunca un perdedor salvo que decida colocar¬se la etiqueta usted mismo. Y la etiqueta que decida usted colocarse es algo que queda enteramente a su criterio. Aprender a ignorar las opiniones y críticas de los demás y aprender a consultar las propias señales internas es sin duda la base para llegar a se'r un ganador al cien por cien. Nadie va a convencer nunca a un;i persona así de que es un perdedor. Puede cometer errores, puede p;irecer estúpido, puede ser estrepitosamente derrotado en cualquier empre¬sa, puede no volver a vender otro libro ni aparecer en una lista de éxitos de ventas ni volver a ganar un centavo en la vida, pero siempre será un ganador, porque decide consi¬derarse ganador. Y cualquier error que pueda cometer es sólo un instrumento más que puede ayudarle a forjarse por sí mismo una vida aún más eficaz. Con ese tipo de actitud nunca puede ser un fracasado frente a sí mismo, y en eso consiste el vivir Sin Límites: ser un triunfador ante uno mismo.
He hablado muy extensamente sobre los individuos Sin Límites, las personas normales y las personas neuróticas o depresivas a lo largo de las páginas de este libro. Sé que ser un individuo Sin Límites significa ser capaz de superar las típicas actitudes y conductas a las que otros están dispues¬tos a conformarse. Hay un modo de ir más allá que eligen
las personas Sin Límites, que las otras ni siquiera toman en consideración jamás. Si empieza usted a considerar la posibilidad de ir más allá de lo que ha ido siempre, o de pensar de un modo nuevo, un modo que pueda proporcio¬narle un verdadero sentimiento de tener un objetivo en la vida, habré logrado el objetivo que me marqué cuando empecé a escribir este libro. Tiene usted posibilidades reales de aprender a superar ese yo típico que ha aceptado hasta ahora y de convertirse en su propio alcázar de grandeza.
Como ganador al cien por cien,-debe considerarse usted un fin más que un medio para un fin. Considérese un individuo completo, alguien que tiene valor intrínseco sólo porque existe, en vez de tener que demostrarse que tiene valor y mérito por medio de triunfos y adquisiciones. Mientras pueda usted desarrollarse y crecer y convertirse, si lo decide, en otra persona distinta, aún puede verse como un ser completo y meritorio tal como es. No es una contradicción ser capaz de crecer y cambiar en el futuro y, aun así, ser ahora completo y perfecto.
Además, puede ver a los demás como son, en vez de "como deberían ser". En vez de recordar siempre a otros lo que deberían llegar a ser, procure verles completos y totales ahora.
Su capacidad para ser una persona Sin Límites y para ir más allá incluso de las expectativas más fantásticas que se haya planteado, está en sus manos, no lo dude.

Creo en ello tan profunda y sinceramente como en las demás cosas que he dicho o escrito. Todo consiste en si está dispuesto a hacer una elección positiva con más frecuencia que una elección negativa e incluso normal.
Lo he incluido todo en este libro. Ya no puedo decir nada más. Si únicamente lo lee, no conseguirá nada. Sólo será una guía. Lo que sí garantizo es que sentirá una paz interior personal mayor como ser humano si opta por las actitudes Sin Límites que he descrito en estas páginas. Si desea hacerlo, hágalo hoy, y si ve a otros que persiguen su propio estatus Sin Límites, haga como Diógenes cuando le dijo a Alejandro Magno: "Retírate y no les quites el sol".
 

 

 
 
 
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