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"El poder de los Salmos"

Celina Fioravanti

Capítulo 5

 


 

Capítulo 5

Métodos para trabajar con la energía de los Salmos

A algunas personas les basta con sentarse con su Biblia en la mano, tranquilizar el espíritu y hacer una oración para sentir la fuerza de la plegaria sobre su alma. A otras, les gusta seguir una novena; durante nueve días, semanas o meses van al templo de su religión y participan en un culto religioso. También están los que siguen varios tipos de indicaciones, porque cada hombre está en una fase de evolución espiritual diferente del otro. Es necesario respetar esa verdad. Por eso, no debemos criticar las acciones de los demás con respecto a la fe; siempre que no perjudiquen a un

 semejante. Conviene entender sus actitudes como una necesidad del alma en aquel momento.

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Reunimos algunas formas de rezar los salmos, que encontramos en los libros o en los relatos de nuestros alumnos, para mostrar los distintos métodos utilizados por quienes ya están muy acostumbrados a la oración de los salmos. Sólo siga nuestras indicaciones si siente interés y cree que está sintonizando de alguna manera con lo que se le propone. En caso contrario, bastará con orar el salmo y pedir lo que se desea.

LA FORMA MÁS COMÚN

El método más utilizado para pedir algo por medio de un salmo consiste en hacer su oración durante siete veces y luego mencionar la gracia que se desea alcanzar. Generalmente, la plegaria se realiza durante siete días consecutivos, y es preferible que siempre se respete el mismo horario. No obstante, no importa que, en caso de emergencia, se lea el salmo siete veces, de hora en hora o incluso con un intervalo menor. Cuando alguien me pide una oración, leo el salmo más indicado durante siete veces seguidas.

Lea un salmo cada vez, pida un deseo cada vez. Ése es el procedimiento más indicado, pues cuando existen muchos problemas, la oración de varios salmos al mismo tiempo, con varios objetivos, puede disolver la energía que concentramos en la súplica.

El deseo que se pide por medio de los salmos acostumbra a obtener respuesta a los 21 días. Cuando es muy difícil, a los 72. No obstante, desde el octavo día —el día siguiente al término de las oraciones— los cambios ya son perceptibles.

Cuando leemos los salmos teniendo fe, nuestra vida cambia de verdad y nos convierte en propagandistas de estas oraciones. Sin embargo, debemos recordar que siem¬pre hay un momento adecuado para todo y que la mejor ocasión para hablar de los salmos con alguien es cuando esa persona nos cuenta un problema o nos pide una opi¬nión. Comparta sus experiencias con los salmos de un modo positivo y no fuerce a nadie a que los lea.

PROTECCIÓN

Diversos salmos están pensados para la defensa espiritual y física (vea la lista del capítulo 6). La simple lectura de uno de esos salmos protege siempre. Existe otro procedimiento que consiste en copiar el salmo en un papel y llevarlo siempre encima. Esto puede ser útil en momentos críticos, cuando exista riesgo de vida. También es eficaz cuando se frecuentan lugares desiertos, cuando se sale de noche, cuando se lleva una fuerte suma de dinero encima o cuando va al banco a cobrar su salario. En esos momentos, tener el salmo copiado cerca del cuerpo crea un escu¬do de protección muy fuerte. Más tarde, pasado ese momento, queme el papel. Puede lanzar las cenizas o enterrarlas.

CAMBIO TOTAL

En algunos momentos es necesario hacer cambios en nuestra vida. Podemos efectuar esa tarea con la ayuda de los salmos. Casi siempre, las transformaciones poseen acciones fuertes, palabras fuertes, pensamientos de gran vigor, y eso desgasta mucho. El cambio positivo y gradual es menos chocante, pero muy sólido. Cuando se realiza por voluntad de Dios, se hace perfecto.

Haga lo siguiente: lea un salmo por día. Empiece por el número 1 hasta el número 150. No se preocupe si un día se le olvida o si por causa de alguna enfermedad o por cualquier otro motivo no lee ningún salmo durante una semana. Lo importante es completar los 150.

Cada salmo que lea curará un parte de su vida. Con el tiempo, los beneficios esperados llegarán y obtendrá aquello que deseaba. No necesita mentalizar lo que ansia. Incluso es mejor no hacer nada en ese sentido.

Deje que los deseos se cumplan a medida que lo disponga Dios.

LIMPIEZA DE UNA HABITACIÓN

Muchas veces sentimos en casa mala energía y decimos que está cargada de malas vibraciones. Esto puede ocurrir después de recibir una visita, cuando alguien de la casa ha bebido mucho o utilizado drogas, después de un período de intenso sufrimiento, en las ocasiones de pérdi-das o en otras crisis. La limpieza de los ambientes también puede hacerse cuando nos cambiamos a una vivienda que ya ha sido habitada por otras personas.

Primero escoja el salmo más adecuado, de acuerdo con el tipo de energía negativa que pueda estar actuando. Consulte para eso la lista del capítulo VI. Algunos salmos sirven para alejar enemigos, vicios, la magia negra, el sufrimiento, etc. Después de hacer la elección, copie cuatro veces el texto y colóquelo en las cuatro esquinas del lugar que quiere limpiar. Si desea hacer una limpieza energética de toda la casa, no es necesario que la haga habitación por habitación, puede situarlos en las cuatro esquinas de la casa. Deje los papeles en ese lugar durante siete días, después recójalos y préndales fuego. Durante este período haga diariamente la oración del salmo dentro de la habita¬ción que está purificando.


PROTECCIÓN DE LA RESIDENCIA

El salmo más indicado para proteger la residencia es el salmo 91, por la tradición y por el contenido. Normal¬mente, se copia y se coloca tras la puerta de entrada de la casa. Generalmente se deja bien visible, pero también puede estar oculto tras un cuadro o bajo cualquier objeto.

Cuando coloque ese salmo, haga su oración durante los siete primeros días y pida siempre al final de cada lec¬tura la protección para su casa.

CADENA DE ORACIONES

En una situación de emergencia, varias personas pueden rezar al mismo tiempo los salmos adecuados para la dificultad que estén pasando. Siete personas deberán leer a la misma hora un salmo elegido que no tiene por que ser igual para todas. No es necesario que todos se encuentren en el mismo lugar, cada una lo hará donde esté. Al terminar la lectura, deben pedir el mismo deseo, que previa¬mente habrán fijado.

POR CASUALIDAD

Otra forma de escoger un salmo consiste en dejar que la casualidad haga la selección. Esa forma casual en reali-dad no lo es tanto si se pide que sea hecha por Dios.

Siéntese con su libro en un lugar tranquilo. Cierre los ojos y respire tranquilamente, hasta que se sienta en armo¬nía. Pida recibir la ayuda necesaria. Abra el libro por cualquier hoja y lea el texto que encuentre.

Cuando se hace de este modo, en realidad estamos mostrando nuestra confianza en la sabiduría de Dios, que nos orientará según nuestras necesidades. Lo curioso es que siempre recibiremos un mensaje adecuado para el momento en que vivimos. Este hecho queda muy evidente cuando pensamos en algún asunto y el mensaje es sobre otro, mucho más necesario en ese instante.

PARA LOS DEMÁS

Siempre es posible ayudar a las personas necesitadas por medio de la oración de un salmo. Esto lo podemos hacer tanto para la persona que amamos como para la que ni siquiera conocemos o tenemos poca relación. Cuando lo hacemos para alguien con quien no tenemos mucha rela-ción, mostramos un claro amor impersonal por la humanidad. Normalmente, quien pide para los demás no necesita pedir para sí mismo. Si ve a un compañero de trabajo angustiado por la enfermedad de su hijo, rece para que esa criatura se reponga y verá cómo es muy probable que casi nunca tenga que rezar por enfermedades de su propio hijo.

En diversas ocasiones podremos rezar para ayudar a nuestros familiares, especialmente con los menos creyentes. Intente copiar un salmo que facilita la obediencia y colocarlo bajo el colchón de su hija o su hijo. Haga esa plegaria durante siete días y verá como se muestra más tra¬table y obediente. Haga lo mismo para ayudar a su marido a resolver los problemas que pueda tener en el trabajo con sus superiores o para conseguir que su hijo estudie más.

LAS ORACIONES DE LA MADRE

Cuando necesite ayuda urgente, pida que su madre rece el salmo por usted. Las oraciones que una madre hace por su hijo son especialmente fuertes. Quien no tiene la suerte de tener a su madre cerca puede pedirle ayuda del mismo modo, pues sin duda recibirá el auxilio que solicite.

"El poder de los Salmos"

Celina Fioravanti