Llama Violeta

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Hermes Trimegistus

Sus enseñanzas

 

Una de las obras cumbres del esoterismo.

 

TEXTOS HERMETICOS.zip

 

Canalización al yo superior del maestro Hermes

Este hombre, si es que en verdad era «hombre», moró en Egipto en los primerísimo días. Era conocido como Hermes Trismegistus. Él fue el padre de la sabiduría oculta; el fundador de la astrología; el descubridor de la alquimia. Los detalles del relato de su vida están perdidos para la historia debido al lapso de los años, aunque varios de los países antiguos disputaron uno con el otro en sus alegatos por el honor de haber suministrado su lugar de nacimiento, y de esto hace miles de años. La fecha de su residencia en Egipto, en esa su última encarnación sobre este planeta, no es conocida ahora, pero ha sido fijada en los primeros días de las más viejas dinastías de Egipto -mucho antes de los tiempos de Moisés-. Las mejores autoridades le consideran como un contemporáneo de Abraham, y algunas de las tradiciones judías llegan a afirmar que Abraham adquirió una porción de su conocimiento místico a partir de Hermes mismo.

Saqqara - El Complejo de Cristal
Saqqara es la primera manifestación de los avanzados conocimientos en todos los campos de los sacerdotes de la Escuela de Misterios de El Ojo de Horus cuyas ruinas llegan hasta nuestro tiempo.
Allí se construyó la primera pirámide sobre la tierra después del diluvio. Se usaron por primera vez bloques modulares de piedra para construir un edificio. Se tallaron hieroglifos en los muros

con los primeros textos religiosos de la historia. Allí se construyó un enorme complejo subterráneo. Doce pisos bajo tierra, con cámaras y galerías decoradas con los primeros baldosines de cerámica horneados por el hombre. En estas cámaras, bajo tierra, se encontraron más de 40.000 urnas, cuencos y vasos de alabastro. Para qué servían? Qué lograrían al realizar con tanto esfuerzo túneles, cámaras y salones, 30 metros bajo tierra? Cómo iluminaron estos espacios para poder realizar el difícil diseño cerámico de sus muros? Por qué las construcciones a ras de tierra son volúmenes macizos de piedra sin ninguna utilidad aparente? Qué ganaba una sociedad de unos 4.000.000 de personas al cortar y mover más de 1.000.000 de T de piedra para producir un complejo escenográfico que asombra por su refinada arquitectura? Para qué producir un trabajo tan elaborado de tallas en piedra, columnas, bajorrelieves y refinadísimos detalles arquitectónicos para adornar una fachada que no tiene nada en su interior? Cómo pueden darse simultáneamente avanzadas tecnologías que aparecen por primera vez con algo tan inexplicables racionalmente.
Saqqara es uno de los misterios más grandes de Egipto. Su historia nos revela las más increíbles respuestas, comenzando por el genio multifacético, el fabuloso personaje que la diseñó y dirigió su construcción. El arquitecto Imhotep, cuyo nombre significa el sabio que viene en paz, sumo sacerdote de La Escuela de Misterios de El Ojo de Horus, tiene uno de los lugares destacados en la historia del hombre. Primer Ministro, Gran Visir y Canciller del faraón Djoser que reina en la tercera dinastía alrededor del año 2800 AC. Imhotep nace un 31 de mayo, hijo del arquitecto Kanopher y de su mujer Kreduhuonc. Unas pocas estatuillas lo muestran como un ser sencillo, vestido con la sobriedad de un monje. Padre de la arquitectura, pasa de la madera y el barro cocido a los bloques modulares de piedra, diseña las primeras columnas talladas con flores de loto en el capitel, los más refinados detalles arquitectónicos, la armonía de Saqqara resalta su maestría. Fue el primer filósofo de la historia del hombre; se dedicó a pensar y a analizar conceptos fundamentales como espacio, tiempo, volumen, la naturaleza de la enfermedad, la existencia de Dios y de la inmortalidad. Expresa la base conceptual de la civilización egipcia, como el movimiento de la conciencia hacia Maat, hacia lo justo, lo recto, lo armónico y lo equilibrado. Platón nos dice que la historia que le contaron a Solón los sacerdotes egipcios sobre la Atlántida, se remonta a Imhotep. Astrólogo y astrónomo, realizó el primer registro sistemático de la bóveda celeste, deja los primeros mapas de las constelaciones. Demuestra su conocimiento de la precesión de los equinoccios al usar los cambios de era para determinar las etapas de revelación en el desarrollo espiritual de la civilización egipcia. Pero fueron las grandes dotes de Imhotep como médico, las que lo convirtieron en un semidiós. Sólo 50 años después de su muerte, el faraón Mikerinos le dedicó un templo que fue sitio de peregrinación y curaciones milagrosas.
Los griegos que estudiaron en Egipto y que le cambiaron el nombre a todo el mundo, lo llamaron Asklaepios o Esculapio para marcar sus logros como médico. También lo llamaron Hermes Trismegistus, el tres veces grande, por sus dotes como filósofo y físico que reveló las bases de cómo funciona el universo. Imhotep fue el primero en recopilar información sobre cómo diagnosticar y curar muchas enfermedades. El caduceo, que hoy es el símbolo de la sociedad médica, era la vara de poder de Imhotep. Con ella medía la cantidad de energía vital que un ser humano ha aprendido a procesar en su interior. Así sabía cual de los centros neurales o chakras utiliza para captar y procesar su energía vital y en donde tiene imbalances celulares electromagnéticos. Curaba elevando la frecuencia vibratoria del aura a campo electromagnético personal. Esto restablecía el balance de los chakras permitiendo que volvieran a suministrar la energía vital necesaria a los órganos afectados, la causa real de las enfermedades.
El caduceo tiene dos serpientes que se cruzan sobre los 7 chakras, los centros neurales sobre la columna vertebral que captan y distribuyen la energía. Simbolizan las dos polaridades de carga eléctrica y movimientos contrarios, que dan lugar al universo dual. En su centro está una columna ondulatoria, formada por parejas de partículas con carga opuesta que se neutralizan y equilibran, la única manera para llegar a la iluminación. Representa el kundalini, la fuerza vital que sube a través de la columna vertebral. Al desaparecer ese conocimiento su forma se conserva como el símbolo para curar. Experimentos utilizando su forma como una bobina eléctrica, han encontrado que tiene unas misteriosas características. Al aplicarle corriente no se detecta ningún campo de fuerza, a pesar de comprobarse sus efectos, pues resuena en todas las frecuencias y longitudes de onda. Se pudo utilizar como emisor y receptor de señales radioeléctricas al alinear sus ejes de hierro como si emitiera señales de láser.
El papiro médico Ebers, muestra la manera como Imhotep mezclaba la magia con la medicina. Sus fórmulas y remedios para sanar están llenos de rezos y encantamientos, pues consideraba que la medicina no curaría si no se le había dado poder con la energía de la palabra. Sus escritos y enseñanzas pasaron secretamente de generación en generación durante milenios. Son la base de los conocimientos gnósticos, templarios, iluminatis, rosacruces y masones.
Los griegos los llamaron los principios herméticos. Imhotep los dejó para la posteridad en varios papiros y tabletas. Uno de ellos, El Kybalion. Habla de los siete principios fundamentales del universo. Allí afirma que el universo existe en la mente de Dios, que cada hombre es uno de sus pensamientos con la capacidad de pensar a su vez que la realidad es un gran sistema donde todo tiene conciencia y está interconectado.
Imhotep fue un maestro del conocimiento. Enseñó la escritura hieroglífica y a tallarla en losas de piedra produciendo los primeros textos religiosos de la historia. Por esto es asociado con Thoth, el Neter o Principio Divino, simbolizado por una figura humana con cabeza de ibis que representa al Verbo Divino, al creador de la palabra. No hay duda que Imhotep fue un espíritu muy especial. El paso del tiempo lo convierte en un mito asociado a la divinidad con distintos nombres. Thoth, Mercurio, Quetzalcoatl, Esculapio, Hermes Trismegistus, el tres veces grande. El término hermético se convierte en sinónimo de sabiduría secreta, la que una vez estuvo en las mentes de los sacerdotes de El Ojo de Horus, uno de cuyos primeros sumos sacerdotes fue Imhotep, el sabio que viene en paz.
Fue Imhotep el que decidió dónde se construiría Saqqara para sus misteriosos propósitos. Situada en el área comprendida entre los 31º y 32º longitud Este y los 29º y 30º latitud Norte, la única área en Egipto donde construirían pirámides durante los siguientes 400 años.
En una zona desértica, 14 Km. al S de El Cairo, al lado de Memfis, la desaparecida capital de Egipto. En Maidum, Hawara y E Lahun están las más al Sur y en Aburawash la pirámide más al norte. Sobre una plataforma de piedra que va hasta Giza, 50 m por encima del nivel del río, hecho que garantizaba que el nivel freático de la zona no inundaría los trabajos subterráneos que tenía planeados. En una zona donde existen otras 8 pirámides menores, construidas en las dinastías IV, V y VI. Exactamente sobre uno de los nodos principales de la malla electromagnética del planeta, donde mejor se puede utilizar la fuerza de su energía telúrica para hacer vibrar una gran masa de piedra. En esta área ocurren los efectos electromagnéticos naturales más poderosos del planeta. Allí está localizado uno de sus chakras, por allí pasa la corriente telúrica, la carga tierra negativa que lleva su energía vital. Un sitio mayor de confluencia de las llamadas Leigh lines, perfecto para que un gran volumen de piedra, con alto contenido de cristales de cuarzo al vibrar produzca energía estática negativa por la fricción de sus moléculas. La atmósfera en este sector, está cargada con 500 V / m² de corriente positiva. Cinco veces lo normal. Es un punto de poder en el planeta que aumenta los efectos de la pirámide que Imhotep construyó. Esta ubicación de Saqqara era fundamental para utilizar la pirámide como un condensador eléctrico que captaba como una antena la energía positiva de la atmósfera en los cristales de cuarzo de las losas de granito que una vez forraron la superficie de sus caras. Saqqara significa el que abre y guía el camino. Su símbolo es el chacal que guía a los perdidos en el desierto hasta llevarlos a tierra cultivada, al sitio del hombre civilizado.
A lo lejos, lo primero que debía verse era la blanca pirámide, recortada sobre el larguísimo muro, el primero realizado por el hombre en bloques de granito cortado con sofisticados bajorrelieves y dinteles. Una obra mucho más complicada que la misma pirámide. 130.000 T de granito de Tura, formaban un alto y especial muro de piedra. Rodeaba las 15 Ha del complejo, protegiéndolo del caos exterior, dándole una forma rectangular, ajustada exactamente en dirección cardinal N-S paralelo al curso del Nilo. El muro tenía 10 m de alto, aproximadamente 4 pisos de un edificio actual; 550 m, 5½ cuadras en línea recta de Norte a Sur y la mitad exacta de esta distancia, 275 m de ancho de Este a Oeste.
El muro es el primer componente de la máquina cuántica diseñada por Imhotep en Saqqara. Todo el complejo era como un gran circuito electrónico, sólo que en piedra y a una escala enorme. El muro actuaba como un cordón electromagnético que aislaba todo el complejo, cerrando y protegiendo el circuito. Para realizar su cometido no necesita de cables eléctricos, sólo que las moléculas del material que le da forma tengan un alto contenido de cristales de cuarzo. El granito de Tura, un sitio muy cercano a Saqqara tiene un gran contenido de cuarzo. El cuarzo organiza sus moléculas en tetraedros, una de las cinco formas básicas que organizan la materia, llamados sólidos platónicos. Al vibrar con el planeta las caras de los tetraedros se friccionan entre sí, produciendo una carga eléctrica. Los 85.000 m³ del muro de granito contenía una enorme cantidad de cristales de cuarzo que generaban un poderoso campo de fuerza, una onda radioeléctrica constante. El muro es parte integral de un complejo captador de energía electromagnética, cuyo corazón estaba en la pirámide escalonada que, con sus 66 m de altura, dominaba el complejo. La forma del muro es sorprendente. Entraba y salía para producir bastiones y pórticos a intervalos regulares. Bajorrelieves verticales enmarcaban los pórticos que embellecían y regularizaban el conjunto, produciendo una sensación de armonía con un estilo arquitectónico casi ultramoderno. Desde las almenas de su parte superior, a las que se accedía a través de escaleras colocadas a intervalos regulares, se divisaba el paisaje de kilómetros a la redonda y la imponencia de la pirámide escalonada.
No sólo es la primera construcción monumental en piedra tallada del hombre, sino que además, tiene una serie de detalles arquitectónicos que indican una maestría y un conocimiento que nunca fue superado en todo el desarrollo posterior de su civilización. 15 pórticos iguales mimetizaban el único con una puerta verdadera, ubicado en la esquina SE del enorme rectángulo. Enmarca un estrecho corredor de acceso que sólo permite entrar, uno por uno, a los visitantes de Saqqara.
El camino de perfeccionamiento espiritual es individual e intransferible. Nadie puede evolucionar por otro. Por esto a Saqqara se entraba de uno en uno. Un muro tan alto con 14 pórticos falsos y uno solo verdadero, una entrada tan estrecha pareciera haber sido diseñada con propósitos de defensa.
Sin embargo, Saqqara nunca tuvo una puerta en su única entrada. La tecnología aplicada restringía el acceso a los seres con mentes primarias, con un aura o campo eléctrico personal cargado negativamente. Desde el largo corredor bajo el muro y a lo largo de toda la galería de las 48 columnas, existía un poderoso campo de fuerza que amplificaba los sentimientos del visitante, si había odio, miedo o inseguridad en sus corazones, su propia angustia amplificada les impedía el acceso. Sólo los puros de corazón podían entrar en Saqqara, cuando el complejo y La Escuela de Misterios de El Ojo de Horus funcionaban allí.
La imponente galería tiene 48 columnas, su forma esotérica es la misma del ADN humano, 20 pares de columnas estrechamente unidas a sus muros, dispuestas en el sentido que recorre el sol, sobre el eje de avance de la energía, la espiral entorchada de la molécula. Cuatro pares de columnas en el salón transversal al final de la secuencia, simbolizan la capacidad adicional que diferencia al ser humano del animal para almacenar, analizar y procesar la información. Las columnas, totalmente moduladas y con 7 m de altura, estaban dispuestas con una serie de principios arquitectónicos que se repitieron miles de años después en Grecia, en el Partenón. Cada columna tenía la forma de un haz de papiros, el cilindro tenía una ligera convexidad y se estrechaba en su parte superior acentuando su verticalidad para engañar la vista, que sin este truco las vería curvas desde lejos. El restaurador de Saqqara, Jean Philippe Loeth también encontró que en la profundidad de la galería, las columnas más lejanas estaban ligeramente más distanciadas entre sí, aumentando la perspectiva y produciendo la sensación que la galería era más grande.
Al atravesar la galería se llega al salón transversal de las 8 columnas, unidas entre sí por módulos de piedra que enmarcan la salida al gran Patio de las Serpientes, en cuyo lado Norte brillaba espléndida, la pirámide escalonada. El patio estaba originalmente delimitado por altos muros con intrincados bajorrelieves. Formaban nichos con la forma que simboliza una puerta y que posteriormente aparecería en uno de los muros de todas las tumbas egipcias. Cada puerta estaba rematada por un friso horizontal decorado por una cobra, la serpiente sagrada que simboliza a la dualidad, por su lengua bifurcada y sus órganos sexuales dobles. La serpiente simboliza también la determinación para alterar la existencia, de comenzar un viaje evolutivo decidido por sí mismo, de tomar sus propias decisiones. Es la fuente y origen del movimiento.
En este patio se realizaron muchas ceremonias. La mayoría con discípulos de la escuela. Pero una vez al año, el faraón llegaba a este escenario para ser coronado nuevamente por el sumo sacerdote de El Ojo de Horus, con la corona blanca y roja que simbolizaba su poder sobre todo Egipto. También, al cumplir 30 años de su reinado, se realizaba una ceremonia de renovación, llamada el Heb Sed, en ella, el faraón corría ataviado solamente con las insignias de su poder alrededor del Patio de las Serpientes para rejuvenecerse conceptualmente y demostrar su fortaleza para gobernar el plano físico.
El muro Sur del patio formaba la fachada de la llamada Tumba Sur, una capilla falsa, hecha de piedra maciza con techo abovedado, cuya verdadera función era disimular uno de los dos accesos al complejo subterráneo. La capilla tiene un pequeño espacio en su interior adonde llegaba un pozo vertical que permitía acceder al sistema subterráneo, lejos del acceso que llega a la pirámide. Esta profunda excavación descubre la escalera original de acceso al complejo subterráneo. Los dos pozos verticales de acceso, el de la pirámide y el de la capilla sur fueron encontrados sellados con tapones circulares de granito que pesaban más de 10 T. La capilla en la superficie, era sólo una fachada falsa para este acceso. La verdadera vida de Saqqara estaba bajo tierra. Desde este acceso en la Tumba Sur, se llega a cámaras y galerías subterráneas y sale un túnel que termina exactamente bajo la galería hipóstile de acceso. La planta de todo el complejo parece el procesador central de un computador. Saqqara fue el primer experimento con la forma piramidal para aplicar y perfeccionar una tecnología cuántica, cuyo objetivo era acelerar el perfeccionamiento espiritual de los discípulos de La Escuela de Misterios de El Ojo de Horus.
Durante 400 años se construyeron alrededor de 100 pirámides con formas. Tamaños y materiales distintos hasta que perfeccionaron el diseño y se construyó la Gran Pirámide de Keops.
Conocimientos heredados de la civilización atlante para convertir masivas formas piramidales en máquinas cuánticas para la producción de columnas ondulatorias estacionarias de energía que permitían elevar la frecuencia de vibración de los iniciados. Esto aumentaba la energía vital, amplificaba el poder mental y despertaba nuevos sentidos, como la telepatía, y la sensibilidad para percibir el aura de las otras personas. Permitía a la conciencia situarse sobre el tiempo y ver la cadena de reencarnaciones vividas.
En el lado por donde sale el sol en el Patio de las Serpientes aun permanecen erguidas tres columnas que formaban el centro del llamado Templo Real del Heb Sed, un pabellón utilizado por el faraón y los sacerdotes de El Ojo de Horus durante las celebraciones. Desde este pabellón, siguiendo un muro curvo, se llega al patio rectangular del Heb Sed, paralelo al patio central del complejo. Sus lados estaban delimitados por dos series paralelas de capillas falsas. Son realmente una fachada elaborada sobre un bloque de piedra maciza. Cada serie tenía 13 extrañas y misteriosas capillas de piedra maciza. Sus muros no producen ningún espacio útil en su interior. Son sólo una fachada escenográfica, elaboradísima, con refinados detalles arquitectónicos. Su forma disfrazaba el verdadero propósito de todo el complejo y el intrincado diseño de cámaras, túneles y galerías subterráneas diseñadas como un enorme circuito electrónico para producir un vórtice electromagnético.
Frente a cada capilla falsa a través de un estrecho y tortuoso pasaje, se llegaba a un pequeño santuario exterior, donde estarían las representaciones simbólicas de las fuerzas tutelares de Egipto, la eneada divina.
Los muros exteriores estaban profusamente decorados con altos y bajorrelieves de puertas y ventanas falsas, cercas falsas de madera, series de Djeds, columnas tipo flauta, en fin, una escenografía completa tallada en piedra. Al norte del patio de las capillas falsas, exactamente al este de la pirámide escalonada, están las llamadas Casas Sur y Norte, dos construcciones mucho más grandes pero igual de falsas. La Casa Sur tiene columnas cilíndricas con capiteles con forma de flor de loto, símbolo del Alto Egipto. Un estrecho corredor tiene en una de sus paredes el grafito más antiguo del mundo, hierático, con comentarios que hacen referencia al faraón Djoser de visitantes durante la dinastía XVIII. La fachada de la Casa Norte tiene columnas con papiros. El símbolo del Bajo Egipto, el Delta al norte del país. Aquí, durante la ceremonia del Heb Sed, el rey recibía la corona roja que simboliza su autoridad sobre ese territorio.
Entre la Casa Norte y el llamado templo funerario de Djoser, se encontró el llamado Serdab, una pequeña capilla con dos orificios en uno de sus muros. A través de ellos atisbaba hacia el patio exterior una estatua sentada del faraón Djoser recibiendo la brisa vigorizante del viento norte. La figura con el imponente nemes en la cabeza, cuyos ojos incrustados de cristal se perdieron, es la primera imagen tridimensional de tamaño natural de un monarca egipcio que ha llegado hasta nuestros días. Observa desde hace milenios, el estupor que causa a todos los visitantes de Saqqara las construcciones falsas contenidas en sus muros. El disfraz que esconde a la poderosa máquina cuántica. Escucha desde allí, las teorías que afirman que Saqqara fue su tumba nunca utilizada. A su lado se encuentran las ruinas del templo adosado a la pirámide con su único acceso hacia el este, que a través de intrincados laberintos de estrechísimos corredores conducía a los patios abiertos. Uno de los cuales escondía la puerta a la verdadera Saqqara en las profundidades de la tierra. Este patio disfraza el acceso principal a los subterráneos. Este esquema de un templo adosado se repite en las pirámides que se construyeron en los siguientes años.
Saqqara fue abandonado con la llegada de la era de Ram, alrededor del año 2.320 AC, cuando se construyó la Pirámide de Keops. El conocimiento sobre los accesos a las cámaras y galerías subterráneas se perdió en el tiempo. La piedra de sus muros fue utilizada como material de construcción. Muchos nobles de períodos posteriores construyeron sus tumbas en este lugar sagrado. Hoy se cree que fue un cementerio y que el complejo original es la tumba del faraón Djoser.
En la dinastía XXVI en la decadencia de la civilización egipcia, ya nadie sabía que el templo adosado escondía la entrada a su cámara principal. Por orden del faraón, cavaron un largo túnel desde la cara sur, bajo la pirámide, creyendo que allí estaba la entrada. Perforaron la durísima roca, dejando columnas en piedra para evitar que el túnel colapsara hasta que llegaron a la cámara central, un espacio vacío de 12 pisos de profundidad. Un pozo vertical con la forma de un obelisco virtual en el corazón de la pirámide. Desde allí descubrieron que el acceso original estaba realmente en la cara norte de la pirámide y pudieron entrar a todo el complejo de galerías subterráneas. La construcción de Saqqara se realiza en tres etapas planeadas desde el comienzo por Imhotep. Las etapas permitían que el complejo fuera creciendo y que la pirámide se expandiera como el cuerpo de un ser humano.
La primera etapa comienza con la construcción de la columna vertebral del complejo, la excavación del pozo vertical de la pirámide que baja hasta una profundidad de treinta metros. Doce pisos de profundidad, que equivalen al 50% de la altura total de la pirámide terminada. A esa profundidad, cavan cientos de metros de túneles y una serie de cámaras y galerías que son parte fundamental del sistema.
En la segunda etapa, construyeron sobre el complejo subterráneo una pequeña pirámide escalonada. Su volumen y peso era un 50 % exacto de la pirámide proyectada. Empleaba sólo la mitad de los recursos y del esfuerzo total. Además, se lograba utilizar temporalmente la instalación en su propia construcción - La carga eléctrica generada por la pirámide pequeña era utilizada para producir avenidas electromagnéticas que facilitaban el desplazamiento de todo el material necesario para construir totalmente el complejo.
Partiendo del frente de la pirámide, se colocaban a distancias regulares una serie de pilares llamados Djed que transferían del uno al otro la carga de iones negativos generados por su masa en vibración. Cada pilar tenía dos bobinas verticalmente dispuestas de alambre de oro enrollado sobre madera. La primaria en la parte inferior, la secundaria en la parte superior. El pilar era colocado sobre una cavidad llena de fibra mojada en agua salada que producía un excelente contacto tierra. Se requería que un sacerdote de alto nivel de conciencia y vibración controlara con la energía taquiónica de su mente la transferencia del flujo de iones al primer pilar frente a la pirámide. Desde allí, la carga eléctrica fluía de manera regular de pilar en pilar, generando una avenida electromagnética hasta llegar a Tura, a corta distancia de Saqqara, frente al Nilo, en el rango de poder de la pequeña pirámide, donde se encontraban las canteras de granito de cuarzo. Las losas cortadas de granito eran colocadas frente al último Djed, donde eran golpeadas por la vara del sacerdote induciéndole a sus moléculas de cuarzo la misma carga negativa de la avenida. Las dos cargas iguales se repelen y el bloque levitaba. Es el mismo principio utilizado hoy por el tren bala en Japón, que flota sobre un poderoso campo electromagnético en los rieles de igual polaridad a la del tren.
Así, con la primera línea de transporte electromagnético pudieron mover fácilmente toda la piedra que necesitaban en la tercera etapa. Las 425.000 T de piedra para ampliar la pirámide y las 135.000 T de granito de Tura para el muro exterior.

Las etapas permitían utilizar parcialmente la potencia generada y aumentarla en un 50 % cuando la pirámide grande estuviera construida. La potencia total garantizaría una avenida electromagnética que llegaría hasta Maidum, el llamado punto medio entre Saqqara y las canteras de granito rojo en el Alto Egipto. Tecnología y conocimiento heredados de los Atlantes, basados en principios de mecánica cuántica que nuestros científicos apenas comienzan a entender.
En el próximo programa, continuaremos analizando a Saqqara, veremos la disposición y sentido de todo el complejo subterráneo, construido para dar forma a una poderosa máquina cuántica que aceleró la evolución de los iniciados.
Al examinar este camino, que llamaremos el camino cuántico hacia la luz de la conciencia, veremos que este proceso evolutivo ha sido enseñado por distintos maestros superiores. Uno de ellos fue el Maestro Jesús. Él dijo que si seguíamos el camino de la luz y de la vibración en amor realizaríamos cosas aun más grandes. Se refería a la utilización de las partículas sub-atómicas de la luz, la energía taquiónica, la fuerza creativa que dio forma a este universo.
Miles de años antes de la llegada de Jesús, los sabios sacerdotes de El Ojo de Horus utilizaron este mismo tipo de conocimientos para acelerar la evolución de sus discípulos en Saqqara. Construyeron masivas formas piramidales, máquinas cuánticas para la producción de columnas ondulatorias de energía que utilizaron para elevar la frecuencia de vibración de los iniciados. Dieron forma a un centro de comunicación con las dimensiones superiores que permitió a los discípulos más avanzados verificar el camino de la luz. Recibir información de seres más evolucionados, de maestros superiores. En el plano físico, al producir avenidas electromagnéticas y efecto de superconductividad en distintos materiales, facilitaron la construcción de sus templos, los libros vivos de La Escuela de Misterios de El Ojo de Horus.

 

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